Fuerte desaceleración económica mundial

El Sol de México

14 de agosto de 2008

Miguel Gonzáñez Ibarra

A pesar de que el precio de los energéticos ha venido descendiendo durante los últimos días y de que los correspondientes a alimentos y materias primas tienden a estabilizarse, el comportamiento de las actividades económicas en los países que tienen mayor incidencia en la producción mundial da muestras de resentir los efectos de la incertidumbre, de la perturbación financiera y del aumento de la inflación, que se refleja en una baja sensible en su ritmo de crecimiento.

La desaceleración económica ha comenzado a manifestarse también en las economías emergentes, aunque en el caso de la región latinoamericana, la solidez de sus economías les ha permitido estar mejor preparadas para sortear el desfavorable ambiente económico internacional y son los países que menos han resentido los efectos en su ritmo de crecimiento.

A fines de la semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organización que agrupa a los países de mayor desarrollo y de la cual México es integrante, dio a conocer los indicadores compuestos anticipados de la actividad económica mundial para el primer semestre del año.

En su conjunto, los indicadores muestran que existe una fuerte desaceleración económica en todo el mundo, que ha venido recrudeciéndose desde el mes de febrero de este año. La tendencia en la reducción de la economía mundial es más pronunciada de lo que inicialmente se preveía, por lo que se piensa que pudiera convertirse en una franca recesión con presiones inflacionarias, como parece ser ya el caso que se presenta en Japón.

Para todos los países que conforman la OCDE la actividad económica a junio de este año ha sido menor, en promedio, en cinco puntos respecto de lo que registraron durante el primer semestre de año pasado; pero el dato que corresponde solamente al mes de junio muestra que la desaceleración fue de 0.6 puntos respecto al mismo mes de hace un año.

Por su parte, en un análisis por regiones y principales países, se encuentra que la mayor desaceleración se está presentando en Estados Unidos, seguida de cerca por la reducción que muestran los países que integran la zona euro. En ambos casos existe un aumento importante en la inflación, pues mientras en el primero se estima que ascendería a 6 por ciento, en los países europeos podría llegar hasta a 8 por ciento.

La estrategia que en cada caso se ha adoptado es diferente, ya que en mientras en Estados Unidos se ha relajado la política monetaria, disminuyendo la tasa de interés, y aumentado el déficit público, en la Unión Europea (UE) se ha optado por mantener una política con sesgo restrictivo, aunque se ha apoyado el aumento de la liquidez para hacer frente a las secuelas de la turbulencia financiera internacional. El resultado, hasta el momento, es la debilidad del dólar y la afectación en la balanza comercial de la UE.

El deterioro de las expectativas económicas ha alcanzado también a los países que conforman el grupo Asia 5, integrado por China, India, Indonesia, Japón y Corea, que muestran a contracción del 1.5 para el primer semestre del año respecto al mismo período del año anterior. En caso de los dos primeros países, se manifiesta en el mes de junio una inflexión en su curva de crecimiento, con un descenso de 0.8 y 1.5 puntos, respectivamente, aunque todavía su ritmo de expansión productiva continúa siendo espectacular.

En el caso de América Latina, que ha podido sortear con una menor afectación el entorno mundial desfavorable, el país que muestra un mejor desempeño es Brasil, pues durante el primer semestre del año su producción aumentó en 1.4 puntos, siendo junio un mes de fuerte expansión económica con un índice superior a 0.7 puntos, con una inflación de 6.37 por ciento. A su vez, la otra economía con mejores resultados es la de Chile, con un aumento de cinco puntos en el primer semestre y una inflación esperada para todo el año del 7.5 por ciento.

Por su parte, en México, que había venido resentido la contracción que afecta a su principal socio económico, parece que la estrategia contracíclica adoptada por el Gobierno federal comienza dar resultados, ya que según el último índice adelantado de la actividad económica dado a conocer por el INEGI, la actividad productiva se había expandido en 1.58 puntos, mientras que la inflación, aunque en aumento, se está controlando para que permanezca dentro de los límites establecidos por el Banco de México.

La estrategia mexicana ha permitido que se mantenga el interés de los inversionistas extranjeros para canalizar sus recursos al país, ya que el índice de riego país es el más bajo de las economías emergentes y se ha convertido en un refugio redituable para los flujos externos, con una perspectiva favorable para el tipo de cambio.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n812219.htm

Productividad, reto para México

El Sol de México

7 de agosto de 2008

Miguel González Ibarra

En el complejo y desfavorable entorno en el que se desenvuelve actualmente la economía mexicana y que espera se extienda cuando menos a los próximos doce meses, las autoridades hacendarias y monetarias han adoptado una serie de medidas para evitar que se desborde la inflación, que pudiera convertirse en un proceso descontrolado de incrementos generalizados en los precios. Por su parte, para mitigar la desaceleración económica se decidió aumentar el gasto público en obras de infraestructura que induzcan una mayor inversión privada.

La estrategia así definida para enfrentar la fuerte contracción que sufre la economía norteamericana, principal destino de nuestras exportaciones, y ante el choque que significa el incremento mundial de los precios de los hidrocarburos y de los alimentos, debe también tomar en cuenta los efectos contraproducentes que se generan en algunas actividades económicas y para algunos de los sectores de población. Adicionalmente, se deben sortear los obstáculos y resistencias que se presentan y que podrían llegar a nulificar los esfuerzos de la política anticíclica y antiinflacionaria.

La divergencia que se ha producido entre la política monetaria y fiscal de Estados Unidos con la de nuestro país es uno de los principales factores que están generando el fortalecimiento del peso contra el dólar y frente a la mayoría de las divisas de los principales países. Mientras el Banco de México ha decidido mantener el sesgo restrictivo en la política, con un posible incremento adicional, en este mes, de un cuarto de punto porcentual en la tasa de interés de referencia, la Reserva Federal ha disminuido su tasa de interés y decidió mantenerla en un nivel sensiblemente menor a la inflación esperada en Estados Unidos.

De tal manera, los inversionistas que continúan con una fuerte aversión al riesgo que se mantiene en los mercados internacionales ante la turbulencia financiera desatada a principio de este año, han encontrado en nuestro país un refugio seguro y rentable para colocar sus capitales, con lo que se ha nulificado la decisión de Banco de México de suspender las subastas de dólares, medida que buscaba inducir una corrección en la cotización del peso.

Aunque el tipo de cambio actual encarece los productos mexicanos en el exterior, una depreciación del peso no garantiza que se dinamice la producción de la oferta exportable, ya que el comportamiento de los consumidores norteamericanos es de una gran cautela. En lugar de inducir una fuerte corrección en el tipo de cambio, mediante una intervención en el mercado cambiario o mediante una disminución en la tasa de interés, lo que pondría en riesgo el control inflacionario, la economía mexicana debe enfrentar el reto de aumentar sensiblemente su productividad en todos los sectores, lo cual concierne tanto a las empresas e instituciones financieras como a la propia administración pública.

En el caso del Gobierno, el programa de apoyo a las obras de infraestructura que pretende llevarse a cabo mediante el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), fideicomiso instituido en Banobras, ha estado enfrentando la serie de medidas burocráticas que obstaculizan la generación y autorización de los proyectos de inversión. Además de hacer una revisión para simplificar la normatividad, se deben también unificar los lineamientos y criterios que rigen a la inversión pública y hasta los trámites que deben seguirse para ejercer la inversión. En este sentido, se podría aumentar la productividad de la administración pública, además de las medidas que todavía no se han emprendido para favorecer el establecimiento de empresas y el cumplimiento de las obligaciones fiscales.

Finalmente, entre los retos que provienen de los obstáculos y resistencias que se están generando, se encuentra la actitud que están tomando los bancos ante la disminución de su rentabilidad por las reservas adicionales que tienen que crear ante el aumento de la cartera vencida. En lugar de cambiar su perfil de riesgo, con préstamos a actividades productivas y a proyectos que tengan la finalidad de aumentar la productividad, han tomado el camino de proteger su rentabilidad mediante el aumento de comisiones y de los intereses que cargan para algunos de sus productos crediticios. Estas medidas, además de adolecer de una visión de corto plazo, atentan contra la solidez en el largo plazo al inducir un mayor aumento en la morosidad y poner en riesgo una mayor bancarización de la economía.

Una vez definida la estrategia, se debe tener no sólo la capacidad de ejecutarla eficientemente, sino también de hacer frente a los efectos secundarios y a los obstáculos y reticencias, lo cual obliga a poner nuevamente énfasis en las medidas que promuevan el incremento en la productividad.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n803282.htm

La inflación en época de crisis

El Sol de México

31 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

El incremento generalizado de los precios en un entorno desfavorable para el desarrollo de las actividades de las instituciones financieras, de las empresas y de las familias, constituye un complejo panorama para las autoridades de todos los países, que se ven obligadas a incursionar en medidas de política económica ajenas a la ortodoxia con que regularmente han enfrentado a la inflación en épocas sin turbulencia.

El lento crecimiento de la economía, la disminución de la confianza de los consumidores, la frágil situación financiera de los bancos por los créditos de baja calidad, que amenaza con extenderse a los de mayor calidad, así como el fortalecimiento y la debilidad de unas monedas frente a otras, han conformado un ambiente en el que la tradicional política antiinflacionaria, basada en una restricción monetaria, puede conducir a una crisis profunda y de larga duración con un grave desajuste en la estructura relativa de precios y con un imprevisible costo social.

En tales circunstancias, cobran una mayor relevancia en la estrategia para controlar un proceso ordenado de ajuste de precios, las medidas en materia fiscal, cambiaria, de deuda y de fomento. Sin embargo, existe la disyuntiva sobre el sentido que debería darse a estas medidas. De tal manera, mientras que algunas propuestas fiscales pugnan por una disminución en el gasto público, otras se muestran a favor de medidas contracíclicas; asimismo, frente a las opiniones de disminuir la carga tributaria a los causantes, existen otras en el sentido de fortalecer los ingresos públicos.

La adopción de una política monetaria restrictiva implica un alza en las tasas de interés, lo cual tiene repercusiones sobre el ritmo de crecimiento de la producción, del consumo y del empleo, además de que tiende a fortalecer el tipo de cambio que encarece el precio de los productos de exportación. Adicionalmente, la consecuencia de una política que sólo contemple medidas ortodoxas, en las actuales circunstancias debilitaría aún más la economía de los países y agravaría la fragilidad financiera de las instituciones bancarias.

Al respecto, al reconocimiento generalizado de que aún no terminan los efectos de la turbulencia financiera que desataron los créditos de baja calidad otorgados en Estados Unidos, se empiezan a manifestar problemas en otro nivel de deudores, como es el caso de los tarjetahabientes de American Express, la cuarta emisora de tarjetas en el mercado norteamericano. Los saldos que deben cubrirse totalmente al final de cada ciclo a American Express se están extendiendo a 30 y 60 días, por lo que la empresa ha visto aumentar significativamente su índice de cartera morosa y de la irrecuperable. Los inversionistas están viendo con nerviosismo esta situación, y de inmediato se ha reflejado en una baja en la cotización de las acciones de esta empresa.

En México, que hasta ahora ha sorteado bien los choques de la turbulencia financiera mundial, se ha adoptado una política antiinflacionaria que contempla una alza moderada de las tasas de interés, una estabilización dentro de cierta banda del tipo de cambio, una disminución del circulante mediante la compra de dólares por parte del Gobierno federal, para mejorar el perfil de la deuda externa, y una serie de medidas de fomento que incluyen un aumento en la inversión productiva, así como subsidios y acuerdos para evitar una espiral en los precios de los energéticos y de los productos básicos.

Los resultados y reacciones ante la estrategia mexicana de control de la inflación, van desde la previsión gubernamental de que el crecimiento del país durante este año será superior a lo esperado y las medidas que están tomando los bancos para aumentar sus reservas frente al aumento en la morosidad de los créditos otorgados mediante tarjeta de crédito, hasta los desacuerdos por mantener fuerte al peso frente al dólar y las exigencias de aumentos salariales.

Al respecto, hay que señalar que la paridad, medida a través del poder de compra, metodología que inicialmente llevó a la práctica la prestigiada revista británica The Economist y que ha sido objeto de una mayor elaboración por parte de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, ubica que para julio de este año, en el caso de México debería ser de 8.96 pesos por dólar. De tal manera, al mantenerse el tipo de cambio alrededor del los 10.40 pesos por dólar, además de servir como ancla para la inflación, evitará que se deteriore más el poder de compra y no será un elemento que pudiera generar efectos negativos en la balanza de pagos, ya que incluso, por el persistente alto precio de los hidrocarburos, se estima que en los próximos meses se tendrá un superávit de la balanza comercial.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n793617.htm

Continúa el riesgo financiero mundial

El Sol de México

24 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

A más de un año de distancia de que se presentaron las primeras manifestaciones de los desequilibrios que causaron los créditos hipotecarios de baja calidad otorgados en Estado Unidos, y a pesar de las medidas que han venido tomando los bancos centrales y las autoridades financieras de las mayores economías del mundo, la crisis desatada por la turbulencia generada en los mercados está aún lejos de terminar.

La semana pasada, el Gobierno norteamericano intervino para apoyar a las dos más grandes agencias hipotecarias federales que operan es ese país, golpeadas por los riesgos que han acumulado y que las ha puesto en una delicada situación financiera.

La asociación hipotecaria de carácter federal denominada Fannie Mae fue creada por el presidente Roosevelt en 1938 para que se generara un mercado secundario de créditos hipotecarios que permitieran darle un mayor dinamismo al sector inmobiliario, con el fin de apoyar el crecimiento económico de su país. Esta agencia se privatizó durante el gobierno del presidente Johnson y comenzó a emitir títulos de inversión con respaldo, de manera tal que se trasladaba, a través del mercado de valores, a los inversionistas el riesgo inherente a los créditos hipotecarios .Con este mismo objetivo, en ese mismo periodo, se creó una empresa adicional que se denominó Freddie Mac.

Durante más de tres décadas, la participación de estas dos empresas permitió generar un importante mercado de activos respaldados con bienes raíces. Sin embargo, a principios del nuevo siglo se comenzó a apoyar el desarrollo de vivienda para sectores de población de menor calidad crediticia, con lo cual surgió la emisión de obligaciones de deuda garantizada.

Los nuevos valores negociados en el mercado dieron pie a un auge en la empresas aseguradoras de riesgo crediticio, así como a las operaciones con recurso sobre las generadoras originales de la operación hipotecara. Adicionalmente, la regulación permitió, en la mayoría de los países, que los bancos y entidades financieras contabilizaran las obligaciones que asumían, como "fuera de balance", y por lo tanto, no sujetas al cumplimiento de las reservas preventivas y de las medidas de gestión de riesgos.

Las primeras que sucumbieron al cambio en la preferencia por el riesgo ante los incrementos en las tasas de interés que llevó a cabo la Reserva Federal fueron las instituciones crediticias y los inversionistas que tuvieron una conducta más agresiva en el mercado. Las ganancias extraordinarias obtenidas en un principio, pronto dieron origen a dificultades financieras, tanto en instituciones de Estados Unidos como fuera de este país, como es el caso de Gran Bretaña, Alemania y Suiza.

A partir de entonces, se ha dado origen a un proceso de rescate, cierre, adquisición y fusión de instituciones financieras. A la baja del precio de las acciones de bancos como Citibank, American Express y de firmas de inversión como Bear Stearns se han estado uniendo otras instituciones que enfrentan grandes problemas financieros, como los dos gigantes bancarios suizos, Unión de Bancos Suizos (UBS) y el Credit Suisse. Asimismo, se encuentra el caso del Dresdner Bank, filial de la aseguradora alemana Alianz y el caso del Postbank germano.

Hasta hora, las operaciones de rescate que han tenido mayor trascendencia son la aportación de capital a Citibank por parte de fondos soberanos de los países productores de petróleo, la adquisición y fusión de Bear Stearns por parte de J. P. Morgan, y el estatus especial que se mantiene sobre el británico Northern Rock. En perspectiva, se mantienen a la espera de la oportunidad para hacerse de instituciones con problemas que pudieran redituarles una importante posición del mercado las instituciones bancarias españolas. Banco Sabadell, Banco Pastor y los ingleses, HSBC, que ha celebrado una alianza con BBVA y el Bank of Scotland, recientemente asociado con Santander para adueñarse de un banco holandés.

En México, sería de esperar que las intuiciones con problemas y que operan en el país continúen con su política de altos márgenes de intermediación y de cobro de comisiones para mantener la generación de utilidades que ayuden a sus casas matrices a obtener los recursos de capital que les están haciendo falta. Sin embargo, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en previsión de que pueda presentarse un problema en el mercado interno, ha determinado que se incrementen las reservas que deben mantenerse por las operaciones que hayan otorgado por crédito al consumo y, fundamentalmente, la derivadas de tarjetas de creidito, aun cuando se trate de tarjetahabientes que se encuentren al corriente de sus pagos.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n784541.htm

Precios administrados, tasas de interés y productividad para combatir la inflación

El Sol de México

17 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

La amenaza de que el desequilibrio mundial en el mercado de energéticos, de las materias primas y de los alimentos, que ha generado un alza incesante en los precios se pueda convertir en una espiral inflacionaria con estancamiento económico, tal como sucedió hace tres décadas, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de todos los países.

Durante los primeros meses del año, la inflación en promedio, en la mayoría de los países, se incrementó entre 4 y 5 puntos porcentuales respecto al período anterior, con un efecto más acusado en las economías emergentes en las cuales los alimentos tienen un peso mayor en el índice general de precios. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que el aumento general de precios ha llegado a rebasar las metas y aun la banda de tolerancia que habían fijado los distintos bancos centrales, con lo cual se pone en entredicho el marco de estabilidad macroeconómica que con tanto esfuerzo se había conseguido, como es el caso de la región latinoamericana.

El panorama actual, sin embargo, resulta aún más complejo para las autoridades monetarias y financieras de cada uno de los países. En primer lugar, aún no terminan las secuelas de la turbulencia que desató en los mercados financieros la serie de créditos hipotecarios de alto riesgo que se otorgaron en Estados Unidos. De tal manera, la liquidez que se requiere para contener las presiones que está enfrentado el sistema bancario, así como la creciente aversión al riesgo y la desconfianza que impera entre los distintos agentes financieros, está complicando a las autoridades la adopción de una típica política monetaria antiinflacionaria.

En segundo término se encuentra una fuerte ola especulativa que mantiene elevados los precios de los hidrocarburos y los alimentos, a pesar de los esfuerzos por controlar a la oferta y demanda mundiales. Las medidas que hasta ahora se han adoptado para tratar de contener la especulación no han podido frenarla, por lo que se estima que solamente hasta que los mercados de capitales recuperen la amplitud y profundidad que la turbulencia ha limitado, será cuando se podrá dar cauce al apetito de los especuladores.

Las recomendaciones que ante esta situación han formulado los economistas de organismos internacionales, como en el caso de la Organización de Cooperación Económica para el Desarrollo (OECD), consisten en no impedir el incremento de los precios mediante subsidios o medidas proteccionistas, con el fin de que se asimilen rápidamente y que el aumento abrupto dé paso a un nuevo período de estabilidad. Sin embargo, al adoptar una medida de esta naturaleza se tendría una sensible disminución en los ingresos reales de los consumidores, que según los autores de la propuesta se recuperarían cuando se logre un aumento en la productividad.

El alto costo social de permitir que los precios internacionales produzcan un rápido salto en el índice inflacionario y su posterior estabilización, así como las circunstancias políticas que se viven en distintas naciones, han hecho que las estrategias monetarias, además de tomar un sesgo restrictivo con el incremento de las tasas de interés de referencia, se apoyen también en administrar los precios de los productos y de los insumos básicos, así como en distintas medidas fiscales, que van desde un gasto público anticíclico, hasta incentivos tributarios que incluyen bajar las tasas y reembolsar parte de los impuestos enterados a los contribuyentes, para paliar la disminución de su poder de compra.

Adicionalmente, existe el riesgo de que la propuesta de permitir el rápido ajuste en los precios internos, en función de los aumentos en el mercado internacional de los energéticos y de los alimentos, podría inducir una estabilización sin crecimiento, frente a la mermada confianza que están mostrando los consumidores, situación alentada por el desastroso efecto que sobre las finanzas personales están infringiendo los altos costos de los créditos al consumo e hipotecarios.

Por lo pronto en México, de cara al próximo año electoral, la Secretaría de Hacienda se enfrenta al reto de diseñar el marco macroeconómico que justificará el presupuesto que se proponga para 2009, en medio de la incertidumbre sobre el comportamiento de los precios y de la economía mundial, de las presiones políticas y empresariales internas para que permanezcan los subsidios a los energéticos y para que continúe la concertación para mantener los precios de los alimentos básicos, además de tener que aumentar el gasto para apoyar las actividades productivas en el medio rural.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n775124.htm

Mejores perspectivas económicas para fin de año

El Sol de México

10 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

A pesar de los nubarrones que afectan a la economía mundial, México cuenta con la solidez suficiente y con los mecanismos para asimilar los choques del exterior y minimizar sus efectos en las actividades productivas del país y en el empleo. De tal manera, es posible que la desaceleración económica que se ha venido acentuando desde el segundo trimestre el año se estabilice en el tercer trimestre y comience una ligera recuperación hacia el fin del año, para iniciar el próximo con un mayor dinamismo.

La amenaza de que la inflación continúe aumentado parece disiparse, ya que ha comenzados a dar resultado la política restrictiva seguida por el Banco de México. A pesar de que todavía se prevea que el incremento de los precios en los próximos dos meses se ubique en una tasa cercana al cinco por ciento anual, para el fin de año la expectativa es que se reduzca por abajo del 4.5 por ciento. Sin embargo, será necesario hacer frente a la disminución que están sufriendo en términos reales los ingresos de las familias, que ya comienzan a acusar los estragos de los mayores precios en los alimentos, de la restricción crediticia y del aumento en el costo de los financiamientos.

Por su parte las remesas de los trabajadores migratorios han crecido a un menor ritmo, lo que se reflejará en la capacidad de consumo en las regiones expulsoras de mano de obra. Las medidas para impulsar las actividades rurales, aprovechando los altos precios de los productos agropecuarios, es una alternativa que puede paliar los efectos de los menores ingresos de la familias que dependen de las remesas de sus familiares, adicionalmente se pueden frenar las presiones migratorias. Sin embargo, una mejoría en las condiciones económicas debe basarse en un mayor flujo de inversiones productivas, así como en un fuerte impulso a la productividad. Al respecto, existe un gran escepticismo en una buena parte del empresariado mexicano para comprometerse en nuevos proyectos, en la ampliación de sus instalaciones productivas y en el mejoramiento de sus procesos y productos.

Sin embargo, de acuerdo con el último boletín sobre inversiones en México que publica la empresa consultora Pablo Rión y Asociados, existen proyectos por más de dos mil quinientos millones de dólares de empresas mexicanas para el segundo semestre del año, así como mil millones de empresas extranjeras. Entre éstas destacan el Grupo Modelo, Alfa, Mexichem, Vitromex, Compañía Minera Autlán, MVS Comunicaciones, City Express y el Grupo Aeroportuario Centro Norte. La confianza en el futuro del país no sólo se encuentra entre las grandes empresas, como las antes mencionadas, sino que también productores con visión empresarial se aprestan a llevar a cabo proyectos que les permitan aprovechar las oportunidades del mercado, como es el caso de los productores de nopal de Milpa Alta en el Distrito Federal, así como las iniciativas para aumentar la productividad de la Confederación Nacional de Productores de Papa (Conpapa).

Por su parte, se espera que la inversión pública sea más dinámica a partir del segundo semestre el año, sobre todo en materia de infraestructura, como lo ha anunciado el secretario de Hacienda Agustín Carstens, y según los planes del Fondo Nacional de Infraestructura, fideicomiso instituido en Banobras a cargo de Federico Patiño. De estas medidas hay que destacar el efecto que tendrán en distintas regiones, ya que se tiene previsto aumentar las transferencias a las entidades federativas para impulsar proyectos de infraestructura de envergadura local.

La estrategia para enfrentar el adverso panorama externo debe completarse con una actitud de mayor compromiso con el futuro del país por parte del sistema bancario, ya que se comienza a apreciar una fuerte desaceleración del financiamiento a las actividades productivas y un ligero aumento en el ya de por sí elevado margen de intermediación.

Sin lugar dudas que la Conferencia que organizan conjuntamente el Senado de la República, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Secretaría de Hacienda y que inicia mañana en Querétaro sobre educación financiera, protección al consumidor y competencia bancaria, es una muestra de la preocupación de la autoridades, de los legisladores y de las organizaciones internacionales sobre la pobre contribución del sector financiero al desarrollo del país.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n765517.htm

Dinamismo en el gasto público

El Sol de México

3 de julio de 2008

Por Miguel González Ibarra

El panorama económico internacional es poco prometedor para la mayoría de los países que deben hacer frente a los altos precios de los energéticos, de los alimentos, a las presiones inflacionarias y a la desaceleración del ritmo de expansión de las actividades económicas que ha comenzado a afectar a los princípiales mercados globalizados.

Distintos organismos internacionales han comenzado a dar la voz de alerta sobre las serias consecuencias que podrían provocar los desajustes de la economía mundial en el agravamiento de la pobreza y en el deterioro de las condiciones sociales de muchos de los países de menor desarrollo, y fundamentalmente en los no productores de energéticos, en los que presentan problemas estructurales en su sector agropecuario y en sus sistemas de abasto, así como en los altamente endeudados.

Adicionalmente, se señala que de continuar el aumento incesante de los precios se podría vivir una nueva turbulencia financiera que pondría en peligro al sistema monetario en que se apoya la expansión e integración de los mercados mundiales. De acuerdo con varios trabajos académicos, como es el caso de Barry Eichengreen de la Universidad de California, Estados Unidos ha venido fungiendo como el mercado de última instancia del resto del mundo, ya que no cuenta con una restricción presupuestaria en materia de medios de pago internacionales. De tal manera, en un principio los países europeos se convirtieron en los principales acreedores de Estados Unidos, mientras que actualmente lo son los países asiáticos, fundamentalmente China e India, lo que les ha permitido acumular enormes reservas de la divisa norteamericana.

En estos países el aumento internacional en los precios de los energéticos y las materias primas se puede enfrentar haciendo uso de sus reservas, sin tener que frenar abruptamente su consumo interno. En el resto del mundo se está optando por aplicar distinto tipo de subsidios o de medidas proteccionistas, así como de una política monetaria restrictiva.

En el caso de México, tanto la política monetaria y las tasas de interés, así como el mantenimiento del subsidio a la gasolina, a otros energéticos y a los alimentos básicos, es motivo de discusión entre puntos de vista divergentes. Mientras que los empresarios consideran que no es conveniente que se mantenga ningún tipo de subsidio, los distintos líderes sociales y políticos claman por proteger a la economía popular.

En materia de tasas de interés, se mantiene una confusión entre las tasas de interés del fondeo de los bancos y las cobran en los créditos que conceden. De tal manera, la necesidad de bajar las tasas activas, reduciendo el enorme margen que maneja el sector bancario, se ha trasladado a una discusión sobre la tasa de referencia que fija el Banco de México.

Por su parte, el gobierno del presidente Calderón, aparte de haber propiciado que se establezcan compromisos para mantener los precios de una gran cantidad de productos, así como mantener las tarifas y precios de la electricidad y de los combustibles, ha decidido dinamizar el gasto público. De acuerdo con el más reciente informe sobre las finanzas públicas que presenta la Secretaría de Hacienda, el gasto ha crecido a una tasa dos veces mayor que lo que lo han hecho los ingresos. Adicionalmente, se destaca que los egresos que han mostrado un mayor crecimiento son los destinados a la inversión, mientras que ha disminuido sensiblemente el que se dedica para atender la deuda pública. La política anticíclica que desde hace varios meses anunció el secretario Carstens comienza a tomar forma, lo que ha llevado a varias firmas de asesoría financiera a rectificar sus pronósticos de crecimiento para este año, para ubicarlos cerca del 3 por ciento.

Sin embargo, es necesario que se emprendan, adicionalmente, medidas precisas que tiendan a aumentar la productividad, a hacer más eficiente la administración pública en todos los niveles de gobierno, a frenar la corrupción y la inseguridad pública. De tal manera que aún queda mucho por hacer en el enrarecido entorno internacional y en el polémico medio político nacional.

miggoib@unam.mx


http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n756332.htm