La inflación en época de crisis

El Sol de México

31 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

El incremento generalizado de los precios en un entorno desfavorable para el desarrollo de las actividades de las instituciones financieras, de las empresas y de las familias, constituye un complejo panorama para las autoridades de todos los países, que se ven obligadas a incursionar en medidas de política económica ajenas a la ortodoxia con que regularmente han enfrentado a la inflación en épocas sin turbulencia.

El lento crecimiento de la economía, la disminución de la confianza de los consumidores, la frágil situación financiera de los bancos por los créditos de baja calidad, que amenaza con extenderse a los de mayor calidad, así como el fortalecimiento y la debilidad de unas monedas frente a otras, han conformado un ambiente en el que la tradicional política antiinflacionaria, basada en una restricción monetaria, puede conducir a una crisis profunda y de larga duración con un grave desajuste en la estructura relativa de precios y con un imprevisible costo social.

En tales circunstancias, cobran una mayor relevancia en la estrategia para controlar un proceso ordenado de ajuste de precios, las medidas en materia fiscal, cambiaria, de deuda y de fomento. Sin embargo, existe la disyuntiva sobre el sentido que debería darse a estas medidas. De tal manera, mientras que algunas propuestas fiscales pugnan por una disminución en el gasto público, otras se muestran a favor de medidas contracíclicas; asimismo, frente a las opiniones de disminuir la carga tributaria a los causantes, existen otras en el sentido de fortalecer los ingresos públicos.

La adopción de una política monetaria restrictiva implica un alza en las tasas de interés, lo cual tiene repercusiones sobre el ritmo de crecimiento de la producción, del consumo y del empleo, además de que tiende a fortalecer el tipo de cambio que encarece el precio de los productos de exportación. Adicionalmente, la consecuencia de una política que sólo contemple medidas ortodoxas, en las actuales circunstancias debilitaría aún más la economía de los países y agravaría la fragilidad financiera de las instituciones bancarias.

Al respecto, al reconocimiento generalizado de que aún no terminan los efectos de la turbulencia financiera que desataron los créditos de baja calidad otorgados en Estados Unidos, se empiezan a manifestar problemas en otro nivel de deudores, como es el caso de los tarjetahabientes de American Express, la cuarta emisora de tarjetas en el mercado norteamericano. Los saldos que deben cubrirse totalmente al final de cada ciclo a American Express se están extendiendo a 30 y 60 días, por lo que la empresa ha visto aumentar significativamente su índice de cartera morosa y de la irrecuperable. Los inversionistas están viendo con nerviosismo esta situación, y de inmediato se ha reflejado en una baja en la cotización de las acciones de esta empresa.

En México, que hasta ahora ha sorteado bien los choques de la turbulencia financiera mundial, se ha adoptado una política antiinflacionaria que contempla una alza moderada de las tasas de interés, una estabilización dentro de cierta banda del tipo de cambio, una disminución del circulante mediante la compra de dólares por parte del Gobierno federal, para mejorar el perfil de la deuda externa, y una serie de medidas de fomento que incluyen un aumento en la inversión productiva, así como subsidios y acuerdos para evitar una espiral en los precios de los energéticos y de los productos básicos.

Los resultados y reacciones ante la estrategia mexicana de control de la inflación, van desde la previsión gubernamental de que el crecimiento del país durante este año será superior a lo esperado y las medidas que están tomando los bancos para aumentar sus reservas frente al aumento en la morosidad de los créditos otorgados mediante tarjeta de crédito, hasta los desacuerdos por mantener fuerte al peso frente al dólar y las exigencias de aumentos salariales.

Al respecto, hay que señalar que la paridad, medida a través del poder de compra, metodología que inicialmente llevó a la práctica la prestigiada revista británica The Economist y que ha sido objeto de una mayor elaboración por parte de organismos internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, ubica que para julio de este año, en el caso de México debería ser de 8.96 pesos por dólar. De tal manera, al mantenerse el tipo de cambio alrededor del los 10.40 pesos por dólar, además de servir como ancla para la inflación, evitará que se deteriore más el poder de compra y no será un elemento que pudiera generar efectos negativos en la balanza de pagos, ya que incluso, por el persistente alto precio de los hidrocarburos, se estima que en los próximos meses se tendrá un superávit de la balanza comercial.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n793617.htm

Continúa el riesgo financiero mundial

El Sol de México

24 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

A más de un año de distancia de que se presentaron las primeras manifestaciones de los desequilibrios que causaron los créditos hipotecarios de baja calidad otorgados en Estado Unidos, y a pesar de las medidas que han venido tomando los bancos centrales y las autoridades financieras de las mayores economías del mundo, la crisis desatada por la turbulencia generada en los mercados está aún lejos de terminar.

La semana pasada, el Gobierno norteamericano intervino para apoyar a las dos más grandes agencias hipotecarias federales que operan es ese país, golpeadas por los riesgos que han acumulado y que las ha puesto en una delicada situación financiera.

La asociación hipotecaria de carácter federal denominada Fannie Mae fue creada por el presidente Roosevelt en 1938 para que se generara un mercado secundario de créditos hipotecarios que permitieran darle un mayor dinamismo al sector inmobiliario, con el fin de apoyar el crecimiento económico de su país. Esta agencia se privatizó durante el gobierno del presidente Johnson y comenzó a emitir títulos de inversión con respaldo, de manera tal que se trasladaba, a través del mercado de valores, a los inversionistas el riesgo inherente a los créditos hipotecarios .Con este mismo objetivo, en ese mismo periodo, se creó una empresa adicional que se denominó Freddie Mac.

Durante más de tres décadas, la participación de estas dos empresas permitió generar un importante mercado de activos respaldados con bienes raíces. Sin embargo, a principios del nuevo siglo se comenzó a apoyar el desarrollo de vivienda para sectores de población de menor calidad crediticia, con lo cual surgió la emisión de obligaciones de deuda garantizada.

Los nuevos valores negociados en el mercado dieron pie a un auge en la empresas aseguradoras de riesgo crediticio, así como a las operaciones con recurso sobre las generadoras originales de la operación hipotecara. Adicionalmente, la regulación permitió, en la mayoría de los países, que los bancos y entidades financieras contabilizaran las obligaciones que asumían, como "fuera de balance", y por lo tanto, no sujetas al cumplimiento de las reservas preventivas y de las medidas de gestión de riesgos.

Las primeras que sucumbieron al cambio en la preferencia por el riesgo ante los incrementos en las tasas de interés que llevó a cabo la Reserva Federal fueron las instituciones crediticias y los inversionistas que tuvieron una conducta más agresiva en el mercado. Las ganancias extraordinarias obtenidas en un principio, pronto dieron origen a dificultades financieras, tanto en instituciones de Estados Unidos como fuera de este país, como es el caso de Gran Bretaña, Alemania y Suiza.

A partir de entonces, se ha dado origen a un proceso de rescate, cierre, adquisición y fusión de instituciones financieras. A la baja del precio de las acciones de bancos como Citibank, American Express y de firmas de inversión como Bear Stearns se han estado uniendo otras instituciones que enfrentan grandes problemas financieros, como los dos gigantes bancarios suizos, Unión de Bancos Suizos (UBS) y el Credit Suisse. Asimismo, se encuentra el caso del Dresdner Bank, filial de la aseguradora alemana Alianz y el caso del Postbank germano.

Hasta hora, las operaciones de rescate que han tenido mayor trascendencia son la aportación de capital a Citibank por parte de fondos soberanos de los países productores de petróleo, la adquisición y fusión de Bear Stearns por parte de J. P. Morgan, y el estatus especial que se mantiene sobre el británico Northern Rock. En perspectiva, se mantienen a la espera de la oportunidad para hacerse de instituciones con problemas que pudieran redituarles una importante posición del mercado las instituciones bancarias españolas. Banco Sabadell, Banco Pastor y los ingleses, HSBC, que ha celebrado una alianza con BBVA y el Bank of Scotland, recientemente asociado con Santander para adueñarse de un banco holandés.

En México, sería de esperar que las intuiciones con problemas y que operan en el país continúen con su política de altos márgenes de intermediación y de cobro de comisiones para mantener la generación de utilidades que ayuden a sus casas matrices a obtener los recursos de capital que les están haciendo falta. Sin embargo, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, en previsión de que pueda presentarse un problema en el mercado interno, ha determinado que se incrementen las reservas que deben mantenerse por las operaciones que hayan otorgado por crédito al consumo y, fundamentalmente, la derivadas de tarjetas de creidito, aun cuando se trate de tarjetahabientes que se encuentren al corriente de sus pagos.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n784541.htm

Precios administrados, tasas de interés y productividad para combatir la inflación

El Sol de México

17 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

La amenaza de que el desequilibrio mundial en el mercado de energéticos, de las materias primas y de los alimentos, que ha generado un alza incesante en los precios se pueda convertir en una espiral inflacionaria con estancamiento económico, tal como sucedió hace tres décadas, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de todos los países.

Durante los primeros meses del año, la inflación en promedio, en la mayoría de los países, se incrementó entre 4 y 5 puntos porcentuales respecto al período anterior, con un efecto más acusado en las economías emergentes en las cuales los alimentos tienen un peso mayor en el índice general de precios. Adicionalmente, debe tenerse en cuenta que el aumento general de precios ha llegado a rebasar las metas y aun la banda de tolerancia que habían fijado los distintos bancos centrales, con lo cual se pone en entredicho el marco de estabilidad macroeconómica que con tanto esfuerzo se había conseguido, como es el caso de la región latinoamericana.

El panorama actual, sin embargo, resulta aún más complejo para las autoridades monetarias y financieras de cada uno de los países. En primer lugar, aún no terminan las secuelas de la turbulencia que desató en los mercados financieros la serie de créditos hipotecarios de alto riesgo que se otorgaron en Estados Unidos. De tal manera, la liquidez que se requiere para contener las presiones que está enfrentado el sistema bancario, así como la creciente aversión al riesgo y la desconfianza que impera entre los distintos agentes financieros, está complicando a las autoridades la adopción de una típica política monetaria antiinflacionaria.

En segundo término se encuentra una fuerte ola especulativa que mantiene elevados los precios de los hidrocarburos y los alimentos, a pesar de los esfuerzos por controlar a la oferta y demanda mundiales. Las medidas que hasta ahora se han adoptado para tratar de contener la especulación no han podido frenarla, por lo que se estima que solamente hasta que los mercados de capitales recuperen la amplitud y profundidad que la turbulencia ha limitado, será cuando se podrá dar cauce al apetito de los especuladores.

Las recomendaciones que ante esta situación han formulado los economistas de organismos internacionales, como en el caso de la Organización de Cooperación Económica para el Desarrollo (OECD), consisten en no impedir el incremento de los precios mediante subsidios o medidas proteccionistas, con el fin de que se asimilen rápidamente y que el aumento abrupto dé paso a un nuevo período de estabilidad. Sin embargo, al adoptar una medida de esta naturaleza se tendría una sensible disminución en los ingresos reales de los consumidores, que según los autores de la propuesta se recuperarían cuando se logre un aumento en la productividad.

El alto costo social de permitir que los precios internacionales produzcan un rápido salto en el índice inflacionario y su posterior estabilización, así como las circunstancias políticas que se viven en distintas naciones, han hecho que las estrategias monetarias, además de tomar un sesgo restrictivo con el incremento de las tasas de interés de referencia, se apoyen también en administrar los precios de los productos y de los insumos básicos, así como en distintas medidas fiscales, que van desde un gasto público anticíclico, hasta incentivos tributarios que incluyen bajar las tasas y reembolsar parte de los impuestos enterados a los contribuyentes, para paliar la disminución de su poder de compra.

Adicionalmente, existe el riesgo de que la propuesta de permitir el rápido ajuste en los precios internos, en función de los aumentos en el mercado internacional de los energéticos y de los alimentos, podría inducir una estabilización sin crecimiento, frente a la mermada confianza que están mostrando los consumidores, situación alentada por el desastroso efecto que sobre las finanzas personales están infringiendo los altos costos de los créditos al consumo e hipotecarios.

Por lo pronto en México, de cara al próximo año electoral, la Secretaría de Hacienda se enfrenta al reto de diseñar el marco macroeconómico que justificará el presupuesto que se proponga para 2009, en medio de la incertidumbre sobre el comportamiento de los precios y de la economía mundial, de las presiones políticas y empresariales internas para que permanezcan los subsidios a los energéticos y para que continúe la concertación para mantener los precios de los alimentos básicos, además de tener que aumentar el gasto para apoyar las actividades productivas en el medio rural.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n775124.htm

Mejores perspectivas económicas para fin de año

El Sol de México

10 de julio de 2008

Miguel González Ibarra

A pesar de los nubarrones que afectan a la economía mundial, México cuenta con la solidez suficiente y con los mecanismos para asimilar los choques del exterior y minimizar sus efectos en las actividades productivas del país y en el empleo. De tal manera, es posible que la desaceleración económica que se ha venido acentuando desde el segundo trimestre el año se estabilice en el tercer trimestre y comience una ligera recuperación hacia el fin del año, para iniciar el próximo con un mayor dinamismo.

La amenaza de que la inflación continúe aumentado parece disiparse, ya que ha comenzados a dar resultado la política restrictiva seguida por el Banco de México. A pesar de que todavía se prevea que el incremento de los precios en los próximos dos meses se ubique en una tasa cercana al cinco por ciento anual, para el fin de año la expectativa es que se reduzca por abajo del 4.5 por ciento. Sin embargo, será necesario hacer frente a la disminución que están sufriendo en términos reales los ingresos de las familias, que ya comienzan a acusar los estragos de los mayores precios en los alimentos, de la restricción crediticia y del aumento en el costo de los financiamientos.

Por su parte las remesas de los trabajadores migratorios han crecido a un menor ritmo, lo que se reflejará en la capacidad de consumo en las regiones expulsoras de mano de obra. Las medidas para impulsar las actividades rurales, aprovechando los altos precios de los productos agropecuarios, es una alternativa que puede paliar los efectos de los menores ingresos de la familias que dependen de las remesas de sus familiares, adicionalmente se pueden frenar las presiones migratorias. Sin embargo, una mejoría en las condiciones económicas debe basarse en un mayor flujo de inversiones productivas, así como en un fuerte impulso a la productividad. Al respecto, existe un gran escepticismo en una buena parte del empresariado mexicano para comprometerse en nuevos proyectos, en la ampliación de sus instalaciones productivas y en el mejoramiento de sus procesos y productos.

Sin embargo, de acuerdo con el último boletín sobre inversiones en México que publica la empresa consultora Pablo Rión y Asociados, existen proyectos por más de dos mil quinientos millones de dólares de empresas mexicanas para el segundo semestre del año, así como mil millones de empresas extranjeras. Entre éstas destacan el Grupo Modelo, Alfa, Mexichem, Vitromex, Compañía Minera Autlán, MVS Comunicaciones, City Express y el Grupo Aeroportuario Centro Norte. La confianza en el futuro del país no sólo se encuentra entre las grandes empresas, como las antes mencionadas, sino que también productores con visión empresarial se aprestan a llevar a cabo proyectos que les permitan aprovechar las oportunidades del mercado, como es el caso de los productores de nopal de Milpa Alta en el Distrito Federal, así como las iniciativas para aumentar la productividad de la Confederación Nacional de Productores de Papa (Conpapa).

Por su parte, se espera que la inversión pública sea más dinámica a partir del segundo semestre el año, sobre todo en materia de infraestructura, como lo ha anunciado el secretario de Hacienda Agustín Carstens, y según los planes del Fondo Nacional de Infraestructura, fideicomiso instituido en Banobras a cargo de Federico Patiño. De estas medidas hay que destacar el efecto que tendrán en distintas regiones, ya que se tiene previsto aumentar las transferencias a las entidades federativas para impulsar proyectos de infraestructura de envergadura local.

La estrategia para enfrentar el adverso panorama externo debe completarse con una actitud de mayor compromiso con el futuro del país por parte del sistema bancario, ya que se comienza a apreciar una fuerte desaceleración del financiamiento a las actividades productivas y un ligero aumento en el ya de por sí elevado margen de intermediación.

Sin lugar dudas que la Conferencia que organizan conjuntamente el Senado de la República, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Secretaría de Hacienda y que inicia mañana en Querétaro sobre educación financiera, protección al consumidor y competencia bancaria, es una muestra de la preocupación de la autoridades, de los legisladores y de las organizaciones internacionales sobre la pobre contribución del sector financiero al desarrollo del país.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n765517.htm

Dinamismo en el gasto público

El Sol de México

3 de julio de 2008

Por Miguel González Ibarra

El panorama económico internacional es poco prometedor para la mayoría de los países que deben hacer frente a los altos precios de los energéticos, de los alimentos, a las presiones inflacionarias y a la desaceleración del ritmo de expansión de las actividades económicas que ha comenzado a afectar a los princípiales mercados globalizados.

Distintos organismos internacionales han comenzado a dar la voz de alerta sobre las serias consecuencias que podrían provocar los desajustes de la economía mundial en el agravamiento de la pobreza y en el deterioro de las condiciones sociales de muchos de los países de menor desarrollo, y fundamentalmente en los no productores de energéticos, en los que presentan problemas estructurales en su sector agropecuario y en sus sistemas de abasto, así como en los altamente endeudados.

Adicionalmente, se señala que de continuar el aumento incesante de los precios se podría vivir una nueva turbulencia financiera que pondría en peligro al sistema monetario en que se apoya la expansión e integración de los mercados mundiales. De acuerdo con varios trabajos académicos, como es el caso de Barry Eichengreen de la Universidad de California, Estados Unidos ha venido fungiendo como el mercado de última instancia del resto del mundo, ya que no cuenta con una restricción presupuestaria en materia de medios de pago internacionales. De tal manera, en un principio los países europeos se convirtieron en los principales acreedores de Estados Unidos, mientras que actualmente lo son los países asiáticos, fundamentalmente China e India, lo que les ha permitido acumular enormes reservas de la divisa norteamericana.

En estos países el aumento internacional en los precios de los energéticos y las materias primas se puede enfrentar haciendo uso de sus reservas, sin tener que frenar abruptamente su consumo interno. En el resto del mundo se está optando por aplicar distinto tipo de subsidios o de medidas proteccionistas, así como de una política monetaria restrictiva.

En el caso de México, tanto la política monetaria y las tasas de interés, así como el mantenimiento del subsidio a la gasolina, a otros energéticos y a los alimentos básicos, es motivo de discusión entre puntos de vista divergentes. Mientras que los empresarios consideran que no es conveniente que se mantenga ningún tipo de subsidio, los distintos líderes sociales y políticos claman por proteger a la economía popular.

En materia de tasas de interés, se mantiene una confusión entre las tasas de interés del fondeo de los bancos y las cobran en los créditos que conceden. De tal manera, la necesidad de bajar las tasas activas, reduciendo el enorme margen que maneja el sector bancario, se ha trasladado a una discusión sobre la tasa de referencia que fija el Banco de México.

Por su parte, el gobierno del presidente Calderón, aparte de haber propiciado que se establezcan compromisos para mantener los precios de una gran cantidad de productos, así como mantener las tarifas y precios de la electricidad y de los combustibles, ha decidido dinamizar el gasto público. De acuerdo con el más reciente informe sobre las finanzas públicas que presenta la Secretaría de Hacienda, el gasto ha crecido a una tasa dos veces mayor que lo que lo han hecho los ingresos. Adicionalmente, se destaca que los egresos que han mostrado un mayor crecimiento son los destinados a la inversión, mientras que ha disminuido sensiblemente el que se dedica para atender la deuda pública. La política anticíclica que desde hace varios meses anunció el secretario Carstens comienza a tomar forma, lo que ha llevado a varias firmas de asesoría financiera a rectificar sus pronósticos de crecimiento para este año, para ubicarlos cerca del 3 por ciento.

Sin embargo, es necesario que se emprendan, adicionalmente, medidas precisas que tiendan a aumentar la productividad, a hacer más eficiente la administración pública en todos los niveles de gobierno, a frenar la corrupción y la inseguridad pública. De tal manera que aún queda mucho por hacer en el enrarecido entorno internacional y en el polémico medio político nacional.

miggoib@unam.mx


http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n756332.htm

Crecimiento con inflación controlada

El Sol de México

26 de junio de 2008

Miguel González Ibarra

Ante el repunte inflacionario registrado durante la primera quincena de este mes, tal como lo había anticipado el mercado, el Banco de México decidió aumentar la tasa de referencia para operaciones interbancarias a un día en un cuarto de punto, para llegar a 7.75 por ciento. De inmediato, en la subasta de la semana de valores gubernamentales se reflejó la decisión de las autoridades monetarias en el aumento en la tasa de los Cetes a 28 días, tasa que se considera como líder del mercado financiero, la cual se ubicó sólo una centésima de punto por debajo de la tasa de referencia.

Los comentarios y declaraciones en torno a esta decisión comenzaron a fluir, tanto por parte de los representantes empresariales y bancarios como de los analistas, asesores de financieros y académicos. Entre éstos destaca, sin lugar a dudas, el que realizó el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan, que consideró apropiada la medida tomada por el banco central mexicano, en concordancia con lo que viene sucediendo en otros países.

Por su parte, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, quien anteriormente había hecho eco a la declaración del presidente Calderón sobre la necesidad de relajar la política monetaria, durante la reunión de los ministros de finanzas de América y del Caribe, que se celebró esta semana en nuestro país, apuntó sobre los inconvenientes que a corto y largo plazo genera un proceso inflacionario sobre el crecimiento de un país. La coordinación de la política monetaria con la fiscal siempre es indispensable para que las medidas antiinflacionarias no conduzcan a una brusca desaceleración económica, de tal manera que se pueda llegar a un proceso de crecimiento con inflación controlada.

Al respecto, el propio Banco de México reconoce que el alza en los precios en el país no procede de manera fundamental de un incremento en el gasto, sino por parte de la oferta. Sin embargo, con un sistema financiero que produce un sesgo importante hacia el consumo, los mayores precios pueden conducir a un incremento en el crédito a este segmento del mercado, con lo cual se genera un ciclo expansivo de la inflación. La señal restrictiva tiende a inducir a los bancos a apoyar preponderante a las actividades productivas respecto del financiamiento al consumo.

Por su parte, el secretario Carstens destacó la necesidad de que las políticas monetarias de control se complementen con acciones decidas en materia fiscal, con el fin de incentivar la inversión y resolver cuellos de botella que obstaculizan el desarrollo y distorsionan los precios. De manera especial, merece destacarse la propuesta de tomar medidas para hacer que el sistema de acopio, distribución y comercialización sea más eficiente, reduzca los costos y se refleje en los precios al consumidor, sobre todo en el caso de los alimentos. El problema de una cadena de abasto con una excesiva e ineficiente intermediación se agravó en el país a raíz de la desaparición del sistema nacional de bodegas rurales. Los productores no se organizaron ni llevaron a cabo un sistema de almacenamiento y comercialización de los productos e insumos agropecuarios, quedando a merced de los acaparadores y comercializadores, en detrimento tanto de los productores como de los consumidores.

Asimismo, se requiere que la inversión en infraestructura prevista en el presupuesto de egresos de este año se acelere, tanto por parte de las dependencias ejecutoras como por parte de los propios contratistas. El problema que se enfrenta en este aspecto consiste, además de la sobre regulación y sobre vigilancia que existen, en la falta de una cartera de proyectos formulados y evaluados con una metodología uniforme, así como de una sistematización de las condiciones y de las necesidades que tiene el país en materia de equipamiento en infraestructura.

La planeación y promoción del desarrollo con estabilidad de precios y en las relaciones con el exterior requieren del esfuerzo y coordinación de todas las dependencias del sector público, pero también es necesario que se apoye en la capacidad y conocimientos con que cuentan las universidades públicas para identificar, promover, diseñar formular y evaluar proyectos y programas de desarrollo.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n748250.htm

Incierto panorama económico

El Sol de México

19 de junio de 2008

Miguel González Ibarra

La volatilidad en los precios de los energéticos y en los alimentos, la amenaza de un fuerte repunte inflacionario, la desaceleración de la economía mundial y una intensa actividad especulativa en los mercados son los ingredientes que dotan de un alto grado de incertidumbre al panorama económico.

El dilema de las autoridades monetarias y financieras en todos los países consiste en tomar las medidas para contener el alza de los precios o aumentar la liquidez para ayudar a aliviar la desaceleración de sus economías. El precario equilibrio que se busca entre una inflación controlada y evitar caer en una recesión económica es objeto de discusiones entre académicos, empresarios, banqueros y autoridades.

En el caso de Estados unidos, la disminución de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal y la inyección de liquidez que se venido dando desde principio de año, ha servido para frenar los daños en el sistema financiero por la turbulencia que generaron los créditos hipotecarios de baja calidad. Sin embargo, se ha producido un debilitamiento del dólar frete al euro, e incluso frente al peso mexicano y el remimbi chino.

Un dólar débil y bajas tasas de interés han sido un factor de estímulo para que la especulación mantenga la tendencia al alza de los precios de los hidrocarburos, de los alimentos y de otras materias primas. En las actuales circunstancias, los inversionistas más agresivos encuentran una gran oportunidad de obtener extraordinarios beneficios contratando créditos a bajas tasas de interés, las cuales les resultan mucho menores a los ingresos que les reporta invertir los recursos en operaciones de derivados sobre los precios del petróleo, de los granos y de los metales. Adicionalmente, los productores y vendedores de hidrocarburos no quieren ver disminuidos sus ingresos por la depreciación del dólar, divisa en que se cotizan los energéticos en los mercados mundiales, por lo que ajustan los precios en la medida que la moneda norteamericana pierde valor.

El nivel en que se encuentran las tasas de interés en Estados Unidos ofrece un rendimiento negativo, ya que el dinero está perdiendo su valor futuro frente a una tasa de inflación que resulta mayor. De tal manera, el mercado secundario de bonos ha comenzado a ajustar la rentabilidad mediante una disminución en el precio de los productos financieros, lo cual afecta los índices de comportamiento de las bolsas de valores, La diferencia entre las tasas de interés y la rentabilidad del mercado, además, sólo contribuirá a aumentar el margen de las operaciones de intermediación financiera.

No obstante que la Reserva Federal tiene claro este panorama, cualquier decisión que tome debe considerar el ambiente político electoral en su país de este año, por lo que enfrenta una delicada situación. Por su parte, la política fiscal se encuentra también acotada por el excesivo gasto bélico y la imposibilidad de recortarlo para reorientarlo a contrarrestar la desaceleración económica, como tampoco puede el gobierno del presidente Bush incrementar el déficit público en las condiciones actuales del mercado financiero.

A su vez, el Banco Central Europeo (BCE) enfrenta también la disyuntiva de aumentar las tasas de interés para frenar el aumento en los precios, lo que ayudaría fortalecer al euro frente al dólar y a que los productos europeos pierdan competitividad en los mercados mundiales. Al respecto ya se habla de un enfrentamiento entre la Reserva Federal y el BCE, además de que las autoridades financieras británicas ya han emprendido acciones para que el mercado de Londres pueda contar con una referencia diferente a las tasas de interés en dólares para el funcionamiento del euro-mercado.

En medio de este ambiente, en México también se debate sobre el giro que podría darse a la política monetaria y al destino del gasto. Sin embargo, después de la confrontación que generaron las propuestas del Ejecutivo federal al respecto, se está llegando a la conclusión de que resulta más conveniente dejar que la política monetaria cumpla su papel de estabilizador, lo cual ha entendido el mercado y ha propiciado que las tasas de los valores gubernamentales que subastaron en la semana registraran aumentos marginales en su rendimiento.

De tal manera, sólo queda echar mano del ejercicio presupuestal para paliar los efectos del incremento en los precios internacionales de los alimentos y de los energéticos, vía subsidios, para permitir que las empresas y la familias no tengan que enfrentar abruptamente dichas alzas y permitir que se asimilen paulatinamente en un tiempo que deberá determinarse y hacerse explícito. Asimismo, es imprescindible que se agilice y se lleve a cabo la inversión pública para ayudar a inducir a la inversión privada que permita, a su vez, reactivar el mercado interno.

La perspectiva, por tanto, apunta a un segundo semestre del año con menor dinamismo económico, pero que puede apoyarse en un mercado interno fortalecido por el gasto público, mientras que la moneda nacional mantendrá su fortaleza frente al dólar, las tasas reales de interés mantendrán su nivel y se redoblarán los esfuerzos para contener el impacto inflacionario que generan los precios internacionales de los alimentos y de los combustibles.

miggoib@unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n740191.htm