Finanzas Públicas Vulnerables
Por su parte, el gasto público federal se encuentra entrampado en los crecientes recursos que se requieren canalizar a la política social para atenuar los estragos de la crisis en la población más desprotegida, pero sin lograr resolver el fondo que origina los altos niveles de pobreza.
Adicionalmente, la propia Secretaría de Hacienda reconoce que existe un serio problema en el desproporcionado gasto burocrático, ya que “las erogaciones en servicios personales para cumplir con funciones burocráticas representaron el 10.5 por ciento, destacando el incremento de 25.1 por ciento real anual del rubro de orden seguridad y justicia. Así, de cada diez pesos que el sector público gasta en sueldos y salarios, siete son para remunerar funcionarios dedicados al desarrollo social, dos a funcionarios dedicados al desarrollo económico y uno a personal que cumple funciones de administración pública.”
La distorsión en el gasto que reconoce la autoridad financiera del país, se suma a la ineficiencia en el ejercicio del gasto y en el desempeño de las funciones públicas, lo cual en lugar de generar externalidades positivas que favorezcan un clima de productividad para el desarrollo de los negocios y de la vida cotidiana, constituyen un obstáculo. Cada vez es mayor la violencia y la inseguridad en el país, los requerimientos y trámites para cualquier gestión de los servicios y bienes que deben proporcionar los distintos niveles de gobierno están plagados de vericuetos, corrupción y desinterés de los servidores públicos.
De tal manera, la solución a la problemática de los ingresos públicos va más allá de una simple reforma a las leyes tributarias que homogenicen el IVA o que eleven las tasas impositivas. La coyuntura ha puesto de manifiesto que lo que se requiere es una verdadera transformación de la administración pública con funcionarios capaces y personal comprometido en brindar servicios de calidad a la ciudadanía.
La falla estructural de las finanzas públicas abarca también al centralismo fiscal que es utilizado como arma política por el gobierno en turno ante las autoridades estatales y municipales. Asimismo se extiende al sector paraestatal que ejerce con descuido e ineficiencia sus responsabilidades, como el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social, que además de haberse expuesto como la institución que contaba con el trámite burocrático más inútil, la falta de supervisión y la irresponsabilidad de su directivos ocasiona tragedias como la reciente en la guardería de Sonora., sin que se castigue a los responsables, sino que hasta se les premia con otros cargos en el gabinete del Presidente Calderón.
La discusión en torno a los subsidios y a los precios administrados, como vía de solución de la problemática de las finanzas públicas, se enfrenta a la disyuntiva de un aumento en la inflación y a un deterioro mayor de los ingresos de las familias. La prioridad debería darse en las fugas y fallas que presentan los organismos y dependencias encargados de distribuir los subsidios y de prestar los bienes y servicios públicos.
Resulta totalmente contradictorio que mientras se gastan miles de millones en el combate al narcotráfico, la Secretaría de Agricultura beneficie los cultivos de narcotraficantes con el PROCAMPO. Asimismo, se presiona para que se aumenten los precios de los hidrocarburos, mientras que PEMEX no lleva a cabo ninguna acción para impedir la extracción ilegal de los hidrocarburos. Se busca aumentar las tarifas de suministro de agua, mientras las autoridades permiten fugas, tomas clandestinas y la explotación irracional de los acuíferos. La Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza del Centro pugnan por disminuir el subsidio a los hogares, mientras que proliferan “los diablitos”.
Las crisis no solamente ponen de manifiesto las fallas de los mercados y de la administración pública, sino que exponen la vulnerabilidad estructural sobre la que funcionan, por lo que se requiere algo más que simples remiendos, para fortalecer las bases en que se sustenta el desarrollo de las actividades económicas y de la vida cotidiana.
El Sector Financiero Frente a la Crisis y la Recesión
La primera gran conclusión que presenta el documento consiste en resaltar que a pesar de lo tiempos difíciles por lo que ha venido atravesando la economía mundial desde el año 2008, los efectos de contagio de la crisis y la afectación sobre el sector financiero han sido relativamente leves, gracias a los avances que se han venido dando desde 1995 en materia de regulación, supervisión y creación de reservas preventivas.
Sin embargo, dado que la economía del país es una de las economías que han mostrado una mayor dinámica de integración a la mundialización en los últimos años, la recesión norteamericana, la disminución en la confianza del consumidor y la creciente aversión al riesgo, han provocado una disminución en las exportaciones, en las remesas de los trabajadores migratorios y en los flujos financieros, que han redundado en la disminución de las actividades productivas y en el aumento del desempleo.
En términos de política económica, los especialistas reconocen que la mejor defensa que puede tener una cualquier economía frente a una crisis que provenga del exterior, consiste en no empeñarse en mantener el tipo de cambio en un nivel determinado, sino que solo se debe evitar que se presente una excesiva volatilidad, así como no imponer obstáculos al comercio exterior. A partir del equilibrio coyuntural del mercado, el país puede llevar a cabo una política fiscal que promueva la producción y el empleo.
En el caso de México, ha funcionado bien la primera parte de la política recomendada, sin embargo, la inflexibilidad tributaria y en el manejo de los requerimientos financieros del sector público, así como la falta de eficiencia en el ejercicio del gasto destinado a contrarrestar la fase descendente del ciclo, ha generado que tengamos que enfrentar una fuerte contracción, altos niveles de desempleo y el crecimiento de las actividades informales.
El deterioro de las actividades productivas, más que un contagio externo es lo que según el Banco de México, está afectando al sector financiero, a pesar de que el país es el que ha mostrado un mayor dinamismo en la integración en la globalización financiera y que el 82 por ciento del total de los activos de la banca, es controlado por instituciones financieras del exterior.
De tal manera, el sistema bancario que opera en el país, está teniendo que hacer frente a un incremento en la cartera vencida, la que medida según el indicador de morosidad ajustado, ha pasado de 13.4 por ciento en marzo de 2008 a 20.7 por ciento en marzo de este año para los créditos al consumo, mientras que la cartera empresarial ha pasado de 1.4 a 2.1 por ciento en igual período.
A pesar de la baja en el margen de intermediación que ha venido presentado la banca, el nivel de sus utilidades durante los primeros cuatro meses de este año, según las cifras que presenta el Reporte sobre el Sistema financiero, muestran una tendencia a recuperarse de la disminución que sufrieron el año pasado. Entre los factores que influyen en las mejores expectativas del sector bancario se encuentra el alto nivel que representa en sus activos la tenencia de valores gubernamentales, exentos de todo riesgo y de requerimiento de generación de reservas preventivas. Sin embargo, el valor en riesgo que se ha venido calculado diariamente muestra tendencia al alza, por lo que se recomienda una política de cautela en la gestión de las instituciones crediticias.
Finalmente, Banco de México estima que el déficit del sector público, medido por los requerimientos financieros, ha venido disminuyendo, sin considerar el efecto de la reforma al sistema de pensiones del ISSSTE, pero que tendrá que aumentar por un mayor dinamismo en la intermediación que lleva a cabo la banca de desarrollo para suplir la diminución del crédito de la banca comercial a las actividades empresariales, así como por las obras y servicios públicos que se llevan a cabo bajo esquemas que se consideran “fuera de balance”
Nuevo Modelo Productivo para el Sector Rural
La proliferación de programas de subsidios de corte clientelar y asistencial que ha caracterizado a los dos últimos gobiernos federales, sólo han conseguido paliar momentáneamente los niveles de pobreza y marginación, al grado de que en los dos últimos años, aún cuando la economía mundial no entraba en recesión, la pobreza en el país aumentó en cerca de cinco por ciento, según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y del Consejo Nacional de Evaluación de Política Social (CONEVAL).
Al parecer, los únicos programas que aumentan la población objetivo a que van dirigidos son los que opera la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), ya que a mayor cantidad de pobres, más beneficiarios potenciales deben atender sus programas y más recursos abultan su presupuesto.
Ante este panorama, llama la atención la visión del subsecretario de Fomento a los Agronegocios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), Jeffrey Max Jones Jones, quien se encuentra empeñado en reconvertir los subsidios que se destinan al sector rural. El planteamiento consiste en reconocer que los subsidios generan inequidades y no siempre se destinan a quien más los necesita. De hecho, el subsecretario Jones reconoce que algunos productores rurales reciben apoyos hasta 70 veces, mientras que otros se quedan rezagados.
La propuesta consiste en que los 70 mil millones de pesos que anualmente destina SAGARPA a subsidios, se canalicen a apoyar proyectos productivos con orientación de mercado que generen mayores ingresos a los productores y que beneficien a los consumidores. El campo mexicano debe convertirse en un sector competitivo y redituable que ofrezca empleos remuneradores a través de la integración de cadenas de valor en los sistemas producto.
La importancia de esta propuesta se puede aquilatar en la coyuntura actual en que se prevé una contracción en los ingresos públicos y en que se requieren esfuerzos para hacer un ejercicio más eficiente del gasto. La política monetaria está llegando a su máximo nivel de flexibilización, según lo ha anunciado el Banco de México, mientras que en materia fiscal se ve difícil aumentar los ingresos tributarios o aumentar mayormente el endeudamiento público.
De tal manera, se impone una reconversión del gasto público, no solo en el sector rural, sino también en los programas de infraestructura y de apoyo a las pequeñas y medianas empresas. Asimismo, una pieza fundamental para lograr la recuperación del dinamismo económico se encuentra en la canalización de recursos crediticios por parte del sector bancario y en una intensa actividad de auténtico fomento económico por parte de la banca de desarrollo.
La propuesta del subsecretario Jones es un primer paso que se encuentra acorde a lo que la nueva mayoría del PRI en la Cámara de Diputados pretende definir como la nueva vía del desarrollo nacional.
La Vía Mexicana del Desarrollo
Los resultados de las votaciones están dejando a los distintos sectores de la población una lectura sobre la urgencia de tomar medidas que permitan superar la recesión económica, el desempleo y la inseguridad. Al respecto, se ha generado una discusión sobre cuáles deben ser las medidas que conduzcan a un crecimiento sostenido, con seguridad y empleo.
La propuesta del PRI, partido que obtuvo la mayoría en el Congreso y en las elecciones locales, de encontrar una vía que permita al país superar los graves desafíos de aumentar el empleo y mejorar los ingresos de las familias en un proceso que pueda mantenerse a largo plazo, ha ocasionado que muchos analistas se refieran a que seguramente se estaría tratando de regresar al modelo proteccionista con una alta participación del Estado en la economía. Sin embargo, también existen los que consideran que se trataría de adoptar la tendencia generada en Gran Bretaña y que se llamó la tercera vía. Finalmente, también se considera que el PRI podría llegar a proponer una estrategia que sería una cuarta vía.
A su vez, las medidas que se consideran urgentes e indispensables, van desde llevar a cabo la serie de reformas pendientes que no pudo sacar adelante el Presidente Calderón cuando contó con la mayoría del PAN en el Congreso durante el primer trienio de su mandato, hasta aquellas que consideran que lo que debe ser prioritario es contar con un gobierno eficiente que pueda instrumentar las medias que hasta ahora se han aprobado.
En realidad, habría que partir de las causas que han ocasionado que México sea el país que ha sido más afectado por la recesión de Estado Unidos. La decisión de aceptar una integración pasiva a la economía norteamericana rindió buenos frutos en tiempos de auge, pero se refleja con una contracción más severa en la etapa de descenso del ciclo de negocios.
La adopción mecánica de medidas para que México funcione como una economía de mercado, aún de carácter emergente, ha sido una receta enseñada en muchas escuelas de economía y de negocios, así como en otras de orientación técnica. Esta formación de los recursos, que se han asimilado a las estructuras del gobierno y de las empresas, no cuenta con la preparación ni la vocación de innovación, base para poder ser competitivos en el mercado mundial.
Por otra parte, se debe reconocer que de poco servirían las reformas fiscal, energéticas, financiera, laboral y de Estado, si el gobierno en turno carece de la capacidad para ponerlas en ejecución. Tal ha si el caso de numerosas medias en materia del gasto público, impositivas y de seguridad. Adicionalmente, tampoco se cuenta con la voluntad de los distintos sectores de la población de asumir los riesgos, costos y responsabilidades que entrañarían las reformas.
Hasta ahora se ha convocado a una serie de foros, de seminarios y de encuentros para discutir cómo salir de la crisis, cómo volver a crecer, cómo impulsar a las pequeñas y medianas empresas, cómo se pude reactivar el crédito, cuál debe ser la política económica, entre muchos otros temas. De tal manera, ya existe material, tanto de estos eventos, como de los estudios que debe haber realizado la Fundación Colosio de PRI, para que se pueda pasar al campo de la construcción de acuerdos.
Los acuerdos, tienen que ser no solamente de carácter político entre el gobierno federal, los estatales y los partidos políticos, sino que también deben involucrar a los empresarios, al sector financiero, a las organizaciones laborales, a los centros de enseñanza superior y a los medios de comunicación, para que asuman los compromisos y obligaciones que se derivarán de una mayor contribución a las finanzas públicas, de un mejor servicio público, de una mayor eficiencia en la regulación y eficiencia de los mercados, de una política de fomento a las actividades productivas, de una mejor enseñanza, de un apoyo irrestricto a la investigación y formación de recursos humanos capaces de innovar; en fin, de construir un amplio acuerdo que abarque a toda la nación.
La vía mexicana para el desarrollo no debe circunscribirse a lo pueda hacer un partido en materia legislativa, sino que debe ser un esfuerzo compartido con el gobierno y los partidos políticos para involucrar a toda la sociedad.
Vientos adversos y subejercicio del gasto fomentan debilidad económica
28 de agosto de 2008
Miguel González Ibarra
La estrategia diseñada por el Gobierno federal para enfrentar los efectos de la desaceleración mundial y fundamentalmente la que afecta a Estados Unidos, está enfrentando obstáculos en su ejecución, que hacen prever que no se podrá contrarrestar la tendencia descendente como inicialmente se pretendía. Por lo pronto, tanto el secretario de Hacienda Agustín Carstens como el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, admiten que el crecimiento previsto y la inflación esperados para el fin de año serán menos favorables que las cifras que recientemente se estimaron.
Mientras que el secretario de Hacienda considera que los vientos adversos a los que se enfrenta la economía provocan que avancemos más lentamente de lo que sería deseable, el Banco de México pondera que la estrategia para controlar el incremento en los precios dará sus resultados en el mediano plazo y que la debilidad del aparato productivo nacional se encuentra en el subejercicio del gasto, fundamentalmente en el destinado a la inversión y a los programas de fomento de actividades productivas.
Al respecto, las posiciones políticas de las entidades ejecutoras de los programas y de la inversión tienden a no aceptar, o minimizar, la responsabilidad de la falta de canalización de los recursos presupuestales. En el caso de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), se considera que el ejercicio del gasto se ha llevado a cabo cuando los fondos presupuestales se transfieren a las instancias operativas encargadas de aplicar los recursos públicos, como es el caso de los programas federalizados, o los convenidos con instituciones financieras. En realidad, el efecto, como lo señala Guillermo Ortiz, se refleja en la economía cuando efectivamente se destinan los recursos a su objetivo final. De esta manera se explica la aparente contradicción en las cifras y la falta de sincronización entre la política monetaria y la fiscal en la estrategia contracíclica.
En el ámbito mundial, el Fondo Monetario Internacional ha dado a conocer una baja en su estimación del crecimiento de la economía de 4.1 por ciento a 3.7 en este año y a 3.7 por ciento para el próximo. A vez, en Estados Unidos mostró un descenso de 0.7 por ciento en julio, por lo que se considera que el crecimiento para todo el año difícilmente llegará al 2 por ciento. El día de hoy la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo perteneciente al sistema de las Naciones Unidas, ha dado a conocer, por conducto de su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, su estudio sobre el comportamiento de las economías latinoamericanas y las perspectivas frente a la volatilidad que impera en el mundo. Este estudio incluye un capítulo especial que evalúa el comportamiento de la región y de las actividades de la CEPAL por sus sesenta años de labores. En la columna de la próxima semana comentaré algunos de los puntos más relevantes, sobre todo en lo concerniente a nuestro país.
En el caso de México, el debilitamiento del mercado norteamericano y la falta de reactivación del interno, ante la mayor cautela de los consumidores, hacen prever que el ritmo de crecimiento ajustado dado a conocer hace algunas semanas por la Secretaría de Hacienda, se sitúe por debajo del 3 por ciento para todo el año, no obstante la ligera mejoría que se tuvo en el segundo trimestre respecto al primero del año, debido a la disminución en la producción y en los precios del petróleo, así como de la actividad en la industria automotriz, que no ha podido ser compensada por los mejores resultados que presenta la agricultura y el modesto repunte de la construcción.
Las otras cifras que señalan una debilidad de la economía son los resultados en las relaciones económicas y financieras con el exterior. El déficit en la balanza comercial al segundo trimestre resultó mayor al esperado, resaltando el dinamismo de las importaciones de bienes de consumo en los últimos meses, incentivadas por el fortalecimiento que mantuvo el peso frente al dólar en ese período. Sin embargo, las reservas internacionales continúan aumentando por la entrada de capitales atraída por los rendimientos de los valores en el mercado financiero del país, así como el sostenido flujo de remesas de los trabajadores migratorios, aunque se muestra una preocupante salida de capitales que comienza a mostrar el desánimo de los inversionistas ante la falta de medidas para aumentar la competitividad y los niveles de inseguridad que han exacerbado a la opinión pública en los últimos días.
Finalmente, el panorama termina por aparecer adverso para el sistema bancario ante la amenaza del crecimiento de la cartera vencida, así como por el clima político adelantado de las elecciones legislativas y en varias de las entidades federativas, incluyendo al Distrito Federal.
miggoib@unam.mx
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/s133.htm
Avatares de la aviación nacional
21 de agosto de 2008
Miguel González Ibarra
Uno de los sectores que está siendo afectado principalmente por el incremento de los precios de los energéticos y por la desaceleración económica mundial es el de la aviación. Adicionalmente a las penurias que aquejan a todas las líneas aéreas en el mundo, en México, las compañías de aviación tienen que enfrentar la estrecha visión de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco), autoridad que pretende asegurar que exista competencia en la prestación de los servicios de transportación aérea, además, de la falta de políticas públicas de apoyo y de las decisiones equivocadas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), encargada de regular las actividades relacionadas con la aeronavegación y su infraestructura, así como tener que atender a un mercado pequeño.
Las líneas aéreas son el motor generador de una amplia cadena de actividades económicas pero, a diferencia de éstas, las compañías de aviación se encuentran atrapadas en un permanente ciclo de crisis y recuperación. Los negocios que se crean y prosperan al amparo de la operación de la aviación, mantienen una mejor situación financiera que las empresas que propician que existan las oportunidades de negocio.
De tal manera, las organizaciones económicas que se dedican a proveer los servicios aeroportuarios, los de navegación en el espacio aéreo, los servicios para atender en tierra a las aeronaves, a los pasajeros y las mercancías transportadas, así como las labores de mantenimiento, limpieza, vigilancia, comisariato, oficinas de venta (básicamente agencias de viaje) y toda la logística de turismo receptivo, como hoteles, restaurantes, transportación terrestre, y comercios tienen mayores oportunidades de ajustarse a la variaciones del mercado y de sufrir menores descalabros financieros. Adicionalmente, florecen las actividades dedicadas al financiamiento especializado en adquisición de aviones, los esquemas de arrendamiento y la propia construcción de las aeronaves.
La rigidez que enfrentan las líneas aéreas, por los servicios que no tienen competencia, como son los que ofrecen los aeropuertos, los derechos que cobran las autoridades aeronáuticas y los servicios de aeronavegación, además, de las condiciones de aprovisionamiento de combustible y las relaciones laborales con el personal de vuelo y el de tierra, propician que los ajustes ante las variaciones del mercado sean difíciles de llevar a cabo. La inflexibilidad que presentan sus activos fijos, en una industria de utilización intensiva de capital genera a las compañías de aviación altos costos fijos y la imposibilidad de llevar a cabo una utilización fragmentada de dichos activos.
En los países y regiones que comprenden la complejidad y la importancia económica de la transportación aérea se brinda a las empresas del sector condiciones favorables para enfrentar la volatilidad del mercado, tanto a través de apoyos económicos como con facilidades para que puedan salir adelante haciendo los ajustes en su estructura operativa y financiera.
Sin embargo, en México con la visión limitada a la de cierto tipo de pasajeros, la Cofeco, ha impedido que se celebren alianzas que pueden conducir a la fusión de las líneas aéreas troncales del país, así como entre empresas de carácter regional. Adicionalmente, la SCT, se ha mostrado inflexible en el cobro de los derechos y tarifas por los servicios que impone tanto el aeropuerto de la Ciudad de México como en el organismo Servicios a la Navegación Aérea (Seneam), con pequeñas empresas que han venido proporcionando la transportación interregional que no atienden las troncales y que, en su caso, lo hace alguna empresa con énfasis en los viajeros de negocios a los que carga altas tarifas.
La falta de una política aeroportuaria condujo, en el sexenio pasado, a la costosa e ineficiente decisión de llevar una ampliación del aeropuerto de la Ciudad de México, en lugar de emprender la construcción del alterno en el Valle de Tizayuca, aunque se están teniendo que ejecutar las obras de infraestructura complementarias, que fueron el argumento para no llevar a cabo el proyecto.
Actualmente, la falta de una política en materia de transporte aéreo, ha llevado a la suspensión de vuelos, e incluso a la quiebra, de líneas aéreas regionales, en lugar de que las autoridades buscaran como podrían apoyarlas para apuntalar su presencia en el mercado y lograr que se consoliden financieramente. Con mayor sensibilidad, autoridades locales de algunos destinos turísticos y de ciudades del país, están ofreciendo garantizar, a un mínimo de vuelos a esos destinos, el nivel de ocupación de equilibrio de la ruta correspondiente.
No existe producto o servicio más caro que aquél que se necesita y que no se cuenta con él, además, de la afectación que produce en la cadena económica que depende de las líneas aéreas que sirven de puntal directo para una serie de negocios, e indirectamente, para una amplia gama de actividades productivas.
miggoib@unam.mx
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n821195.htm
Fuerte desaceleración económica mundial
14 de agosto de 2008
Miguel Gonzáñez Ibarra
A pesar de que el precio de los energéticos ha venido descendiendo durante los últimos días y de que los correspondientes a alimentos y materias primas tienden a estabilizarse, el comportamiento de las actividades económicas en los países que tienen mayor incidencia en la producción mundial da muestras de resentir los efectos de la incertidumbre, de la perturbación financiera y del aumento de la inflación, que se refleja en una baja sensible en su ritmo de crecimiento.
La desaceleración económica ha comenzado a manifestarse también en las economías emergentes, aunque en el caso de la región latinoamericana, la solidez de sus economías les ha permitido estar mejor preparadas para sortear el desfavorable ambiente económico internacional y son los países que menos han resentido los efectos en su ritmo de crecimiento.
A fines de la semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organización que agrupa a los países de mayor desarrollo y de la cual México es integrante, dio a conocer los indicadores compuestos anticipados de la actividad económica mundial para el primer semestre del año.
En su conjunto, los indicadores muestran que existe una fuerte desaceleración económica en todo el mundo, que ha venido recrudeciéndose desde el mes de febrero de este año. La tendencia en la reducción de la economía mundial es más pronunciada de lo que inicialmente se preveía, por lo que se piensa que pudiera convertirse en una franca recesión con presiones inflacionarias, como parece ser ya el caso que se presenta en Japón.
Para todos los países que conforman la OCDE la actividad económica a junio de este año ha sido menor, en promedio, en cinco puntos respecto de lo que registraron durante el primer semestre de año pasado; pero el dato que corresponde solamente al mes de junio muestra que la desaceleración fue de 0.6 puntos respecto al mismo mes de hace un año.
Por su parte, en un análisis por regiones y principales países, se encuentra que la mayor desaceleración se está presentando en Estados Unidos, seguida de cerca por la reducción que muestran los países que integran la zona euro. En ambos casos existe un aumento importante en la inflación, pues mientras en el primero se estima que ascendería a 6 por ciento, en los países europeos podría llegar hasta a 8 por ciento.
La estrategia que en cada caso se ha adoptado es diferente, ya que en mientras en Estados Unidos se ha relajado la política monetaria, disminuyendo la tasa de interés, y aumentado el déficit público, en la Unión Europea (UE) se ha optado por mantener una política con sesgo restrictivo, aunque se ha apoyado el aumento de la liquidez para hacer frente a las secuelas de la turbulencia financiera internacional. El resultado, hasta el momento, es la debilidad del dólar y la afectación en la balanza comercial de la UE.
El deterioro de las expectativas económicas ha alcanzado también a los países que conforman el grupo Asia 5, integrado por China, India, Indonesia, Japón y Corea, que muestran a contracción del 1.5 para el primer semestre del año respecto al mismo período del año anterior. En caso de los dos primeros países, se manifiesta en el mes de junio una inflexión en su curva de crecimiento, con un descenso de 0.8 y 1.5 puntos, respectivamente, aunque todavía su ritmo de expansión productiva continúa siendo espectacular.
En el caso de América Latina, que ha podido sortear con una menor afectación el entorno mundial desfavorable, el país que muestra un mejor desempeño es Brasil, pues durante el primer semestre del año su producción aumentó en 1.4 puntos, siendo junio un mes de fuerte expansión económica con un índice superior a 0.7 puntos, con una inflación de 6.37 por ciento. A su vez, la otra economía con mejores resultados es la de Chile, con un aumento de cinco puntos en el primer semestre y una inflación esperada para todo el año del 7.5 por ciento.
Por su parte, en México, que había venido resentido la contracción que afecta a su principal socio económico, parece que la estrategia contracíclica adoptada por el Gobierno federal comienza dar resultados, ya que según el último índice adelantado de la actividad económica dado a conocer por el INEGI, la actividad productiva se había expandido en 1.58 puntos, mientras que la inflación, aunque en aumento, se está controlando para que permanezca dentro de los límites establecidos por el Banco de México.
La estrategia mexicana ha permitido que se mantenga el interés de los inversionistas extranjeros para canalizar sus recursos al país, ya que el índice de riego país es el más bajo de las economías emergentes y se ha convertido en un refugio redituable para los flujos externos, con una perspectiva favorable para el tipo de cambio.
miggoib@unam.mx
http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n812219.htm
