El petróleo en la economía nacional

El Sol de México

28 de febrero de 2008

Miguel González Ibarra

El desarrollo económico del país, desde el siglo pasado, ha estado ligado estrechamente con el petróleo. La expropiación a las compañías extranjeras que lo explotaban desde la época del porfiriato, marcó un período de fricciones internacionales que pudieron atemperarse gracias al segundo gran conflicto armado mundial. A partir de entonces, la explotación y transformación de los hidrocarburos se han convertido en un símbolo de la independencia y de la soberanía nacional, así como en un fuerte soporte de la economía del país y de las finanzas públicas.

Una vez superado el reto tecnológico para llevar a cabo la extracción y transformación primaria del petróleo, gracias a los ingenieros y trabajadores del ramo mexicanos, dicho hidrocarburo ha venido funcionando como la base para proveer de energía a toda la planta productiva del país, así como para la vida diaria, ya sea en forma directa, como combustible, o transformado en energía eléctrica.

Durante la crisis devaluatoria de nuestra moneda a mediados de los años setenta, el petróleo se convirtió en la palanca para impulsar, de nueva cuenta, el desarrollo nacional, generándose lo que llamó una "petrolización" de la economía. Adicionalmente, llevó a crear una bonanza efímera que desajustó nuestra relaciones con el exterior, acumulando una enorme cantidad de deuda externa, gran parte de la cual se destinó a proyectos de explotación, distribución o transformación primaria y secundaria de los hidrocarburos con proyectos que resultaban viables con los altos precios del petróleo y las tasas de interés moderadas que prevalecían en ese momento. Sin embargo, con el descenso de los precios a principios de los años ochenta y la elevación de las tasas de interés, una gran cantidad de proyectos petroleros se quedaron inconclusos generando, además, la obligación de pagar intereses y el capital de los préstamos que se obtuvieron para llevarlos a cabo.

La crisis de la deuda externa que se generó, tuvo que solucionarse mediante largos y penosos procesos de renegociación, en los cuales siempre estuvo como garantía explícita o implícita la riqueza petrolera del país. En este período, de casi nulo crecimiento del país y ante la necesidad de equilibrar las finanzas públicas, el petróleo se convirtió en la principal fuente que contribuía al erario público, lo cual llevó a considerar que las finanzas públicas se habían "petrolizado"

La apertura comercial y sobre todo la firma del Tratado de Libre Comercio del Norte de América (TLC), permitió que la importancia del petróleo en el comercio exterior del país disminuyera en términos relativos , así como dentro del valor total de la producción nacional. Sin embargo, no fue sino hasta las recientes modificaciones tributarias que las finanzas públicas comienzan a dejar su alta dependencia de los ingresos petroleros.

Durante el período de ajuste y de las iniciales reformas estructurales se dejó de invertir en la ampliación modernización y mantenimiento de las instalaciones de explotación, distribución y transformación primaria y secundaria de los hidrocarburos, a más de dejar descuidada la actividad de exploración. De tal manera, se registró, también, un atraso en la generación de tecnología nacional.

En la época del auge petrolero se recurrió un novedoso, en ese tiempo, mecanismo de financiamiento, que fueron los petrobonos, con los cuales se permitía que inversionistas privados participaran de los beneficios de la extracción del petrolera, sin que se levantara ninguna suspicacia acerca de que pudiera tratarse de una forma de privatización. En otro sector, en años posteriores se utilizó otro mecanismo, también, en su oportunidad, novedoso, que fueron los certificados de aportación patrimonial en la banca estatizada, sin que ello significara que se perdiera la rectoría del Estado sobre la conducción de las actividades de banca y crédito.

Actualmente, con los altos precios del petróleo, la falta de inversión impide que se aproveche y se modernice nuestra planta petrolera, por lo que se discute sobre la mejor forma de generar capacidades tecnológicas, financieras y la eficacia en el manejo de la empresa petrolera nacional, Pemex, en sus distintas divisiones. Sin lugar a dudas, no se requiere que los inversionistas privados, nacionales o extranjeros, tengan el control y el beneficio completo de la extracción y transformación de los hidrocarburos, aunque si es indispensable que el mercado pueda apoyar a generar mecanismos disciplinarios que induzcan a Pemex, a que se convierta en una empresa con autonomía de gestión y con una mayor productividad y eficiencia operativa. El diseño de mecanismos, como los que en su oportunidad se crearon, es la base de la reforma sobre la cual se puede basar el cambio estructural de Pemex, sin recurrir a cambios constitucionales, ni a grandes modificaciones legislativas.

miggoib@ servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n611074.htm

Economía débil y moneda fuerte

El Sol de México

21 de febrero de 2008

Miguel González Ibarra

La economía mexicana se enfrenta a un proceso más acentuado de desaceleración, igual que la economía norteamericana. Sin embargo, tanto las autoridades como los representantes empresariales se muestran confiados en que la solidez macroeconómica, que se ha venido manteniendo desde hace una década, sirva para enfrentar el choque que está generando la turbulencia financiera mundial. Por lo pronto, frente a la debilidad productiva, el peso ha estado dando muestras de fortaleza, al mismo tiempo que las reservas internacionales del país continúan aumentando y que los flujos de inversión del exterior mantienen su confianza en la estabilidad financiera del país.

El índice anticipado del comportamiento económico del país muestra que se venía creciendo a un ritmo de 3.6 por ciento, hasta el tercer trimestre del año pasado, con lo cual se tendrá un promedio para todo el año de 3.3 por ciento. La pérdida de dinamismo de los últimos meses de 2007 conducen a un modesto comportamiento de las actividades productivas en el mes pasado, por lo que se prevé que todo el año se obtenga un crecimiento de sólo 2.7 por ciento. Desde el punto de vista del empleo, no se espera un incremento sustancial en la tasa de desempleo abierto, a pesar de que se estima que sólo se generan 500 mil nuevas plazas. De nueva cuenta, la economía informal servirá de válvula de escape para dar salida a las presiones de empleo, acentuadas en este año por el recrudecimiento de la política migratoria norteamericana.

La solidez macroeconómica, con una economía débil, se muestra también en la situación que guardan las finanzas públicas, frente a los retos que enfrentan los agentes económicos, obligados a contribuir al sostenimiento del aparato gubernamental. Mientras que el propio Servicio de Administración Tributaria (SAT) estima que la recaudación en este año será mayor que lo inicialmente previsto; no obstante la disminución de la actividad económica, los empresarios continúan haciendo señalamientos sobre los efectos negativos que el Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) puede acarrear en el sector empresarial. Sin lugar a dudas este impuesto dista mucho de constituir una modificación que abone hacia la simplificación tributaria, aunque contribuye a fortalecer los ingresos gubernamentales y a que todos los que lleven a cabo una actividad remunerada, sea de tipo formal o informal, contribuyan con un pago mínimo al erario público.

La propuesta gubernamental para hacer frente a las condiciones que debilitan la actividad económica consiste en ejercer eficiente y oportunamente el gasto de inversión en infraestructura, así como mediante los programas de vivienda y el apoyo al sector turístico y al agropecuario. La propuesta no tendrá los mismos efectos en todas las actividades y en todas las empresas del país, por lo que una buena parte del empresariado clama por una revisión al IETU, así como para que existan incentivos fiscales a la inversión.

Las empresas que dependen del mercado norteamericano difícilmente podrán encontrar una solución en el mercado interno, por lo que el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado propone que se emprendan medidas que fortalezcan la competitividad del país, con lo cual se podría tener acceso a otros mercados, además de poder competir en mejores condiciones en un mercado deprimido, como es el caso del norteamericano.

La política monetaria que ha decidido mantener durante el primer semestre la tasa de interés en 7.5 por ciento es el complemento que redondea la fortaleza macroeconómica, ya que el diferencial de tasas reales de rendimiento entre nuestro país y el extranjero mantiene el atractivo de invertir en los valores nacionales, con lo cual el flujo de capital ha comenzado a aumentar, y el peso y las reservas internacionales se fortalecen.

La situación actual puede resumirse en el comentario mensual que realiza la firma Consultores Internacionales: "Nuestra principal fortaleza: el enorme superávit con EU. Nuestras debilidades: la compra de bienes de consumo, la alta dependencia de tres ramas (petrolera, electrónica y automotriz) y una economía estadunidense en contracción", frente al lo cual, "la política económica puede hacer efectivos algunos recursos que la estabilidad financiera y las reservas más altas de la historia le permiten, a fin de desactivar una posible ruptura en el sector externo".

miggoib@servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n602817.htm

Banca de fomento, clave en la estrategia anticíclica

El Sol de México

14 de febrero de 2008

Miguel González Ibarra

La estrategia anticíclica que está comenzando a instrumentar el Gobierno mexicano para hacer frente a la desaceleración que afecta a la economía norteamericana cobra cada vez una mayor importancia y urgencia, ante los efectos que actualmente se están comenzando a manifestar tanto en el sector productivo como en el financiero.

De acuerdo con el último informe del INEGI sobre el indicador general de la actividad económica (IGAE) correspondiente al mes de noviembre, se muestra una importante desaceleración en el sector industrial, que ha disminuido su actividad a una tasa anualizada de sólo 0.8 por ciento, mientras que los servicios crecen, aún, por encima del promedio general, a una tasa de 4.7 por ciento; pero el sector menos afectado y con condiciones favorables es el agropecuario, que ha venido aumentado a un ritmo de 8.9 por ciento.

Ante este panorama, el sector empresarial clama por que se apliquen medidas anticíclicas adicionales, sobre todo en el ámbito fiscal, las cuales van desde propuestas para que se posponga la aplicación del Impuesto Empresarial a Tasa Unica (IETU), hasta la necesidad de estímulos tributarios para impulsar las inversiones.

Adicionalmente, la política diseñada por la Secretaría de Hacienda para generar un dinamismo del mercado interno, como medida para contrarrestar la contracción del mercado del vecino del norte, debe contar con una banca de desarrollo que funcione eficientemente para garantizar los más amplios y mayores beneficios del programa de inversiones en infraestructura, base de la estrategia anticíclica. El papel clave que en estos momentos debe jugar la banca de fomento se acrecienta ante los problemas de cartera vencida que viene afectando a la banca comercial y que seguramente redundará en una menor canalización de recursos hacia el consumo y las actividades productivas.

Al respecto, la Sociedad Hipotecaria Federal, a cargo de Javier Gavito, está poniendo en operación distintas medidas para apoyar al sector hipotecario, ante la contracción que está comenzando a manifestarse en el mercado para los bonos respaldados con créditos hipotecarios (BOHIRS), mediante líneas de crédito que dan bursatilidad a dichos instrumentos y que ayudan a formar el mercado.

A su vez, la Financiera Rural, a cargo de Enrique de la Madrid, reconoce la importancia de apoyar la formación de capital humano en el campo mexicano, así como la necesidad de sumar esfuerzos, en lugar de competir con otras instituciones de fomento cuyo ámbito de acción es también el sector rural. De tal manera, durante la firma del convenio que esa institución celebró con FIRA, fideicomiso instituido en Banco de México relativo a la agricultura, ha puesto de relieve la importancia de apoyar los programas de capacitación de generación de tecnología y de un sistema financiero rural para hacer frente a ésta que no es "una mera coyuntura, sino un cambio estructural dramático al cual hay que adaptarse de manera rápida y certera".

Por su parte, tanto Banobras como Bansefi están cumpliendo con impulsar los sectores y las tareas que tienen encomendadas. El primero, con el manejo eficiente del programa carretero, que va desde la desincorporación de las carretas que en su oportunidad tuvo que rescatar el Gobierno de los concesionarios, hasta mediante el manejo del fideicomiso que se hace pocos días se creó para apoyar el programa de creación, conservación y mantenimiento de la infraestructura del país. En el caso del segundo, el banco redobla sus esfuerzos para lograr que los intermediarios financieros no bancarios, fundamentalmente las cajas de ahorro, las financieras populares y las nuevas figuras de sociedades financieras de objeto múltiple, se consoliden como instituciones sólidas que permitan ofrecer una mayor competencia en mercado financiero, ofreciendo opciones que atiendan nichos de mercado y que ofrezcan servicios más acordes con las necesidades de numerosos grupos de usuarios potenciales de servicios financieros.

Sin embargo, el elemento negativo se presenta precisamente en la banca que tiene como objetivo impulsar las actividades del sector industrial, que es Nafin, a cargo del discutido banquero comercial Mario Laborín, quién ha reducido al otrora más importante banco del desarrollo del país a una mera caja de descuento de los grandes almacenes y empresas del país. Adicionalmente, se ha encargado de nulificar cualquier acción que permitiría que repuntara el apoyo al comercio exterior, en virtud de su ambición de fusionar Bancomext con la desmantelada Nacional Financiera. De tal manera, el sector que muestra los mayores estragos por la desaceleración norteamericana es el más desamparado por parte de la banca de desarrollo.

miggoib@servidror.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n594379.htm

Secuelas de la turbulencia financiera

El Sol de México

7 de febrero de 2008

Miguel González Ibarra

Ante la imposibilidad de conocer todos los desajustes que ha generado la rápida expansión financiera internacional en la última década, persiste una incertidumbre en los mercados que está dando pié a los vaivenes que están afectado a las bolsas de valores de todo el mundo, al mismo tiempo que produce todo tipo de expectativas sobre el impacto que tendrá en la producción y el crecimiento de los distintos países y de las propias empresas.

A la preocupación de los inversionistas sobre los efectos adversos que en fondos de inversión y en instituciones financieras está generando la diseminación de los riesgos de los créditos de baja calidad a través de los productos estructurados, se suma ahora la afectación que se está presentando en las aseguradoras de valores emitidos en el mercado y en el papel que desempeñaran en este contexto los fondos soberanos.

Adicionalmente, a la turbulencia propiamente, se están poniendo al descubierto debilidades generadas por la falta de controles adecuados y la incapacidad de los cuerpos directivos de instituciones financieras para administrar sus riesgos. El escandaloso caso del banco francés Societé Genérale, que incurrió en pérdidas por operaciones que se salieron fuera del control y por la falta de supervisión de los directivos del banco en operaciones riesgosas de productos derivados, le acarrearon un quebranto de más de 7 mil millones de dólares. Además de que constituye el descalabro más grande en la historia bancaria del mundo, coloca a esta institución en una frágil situación, susceptible de ser fusionada con otro banco, o bien tener que recurrir a aportaciones de capital por parte de los fondos soberanos. Al final de cuentas, permanece la incertidumbre de cuántos intermediaros financieros más podrían presentar problemas no sólo derivados de inversiones en créditos de baja calidad, sino por fallas en sus sistemas de gestión de riesgos.

El factor que desencadenó la volatilidad y las bajas considerables en las bolsas del mundo en esta semana, consiste en la afectación que la turbulencia está provocando en las aseguradoras de valores y, sobre todo, en las que están relacionadas con los créditos hipotecarios de baja calidad. Mientras que hasta hace poco tiempo este tipo de empresas aseguradoras constituía un excelente negocio para sus inversionistas, actualmente la necesidad de hacer frente a las garantías que otorgaron les ha originado fuertes pérdidas que requieren que aumenten su capital, y, por lo pronto, varias de ellas han visto disminuida la calificación que les han otorgado Moody's, Fitch o Standar & Poor's.

Sin embargo, las consecuencias de la pérdida de calidad de las aseguradoras arrastra a los valores que mantiene asegurados, poniéndolos en riesgo de ver también disminuida su propia calificación. Ante esta posibilidad, los tenedores de estos bonos enfrentan una fuerte diminución en sus precios y una ola de propuestas de venta. En el caso de los títulos emitidos en moneda nacional en la Bolsa Mexicana de Valores, están relativamente menos susceptibles de que se produzca este efecto en los valores asegurados, pero sin duda que afectará a las colocaciones que se pretendan llevar a cabo en el mediano plazo.

Otras de las secuelas de la turbulencia se refiere a la actuación de fondos soberanos, que aunque sólo mantienen el 2 por ciento de los activos emitidos en el mercado, su participación es creciente y casi iguala a los fondos de cobertura (hedge funds). Los fondos soberanos cuentan recursos de casi 2.9 billones de dólares, y han invertido hasta la fecha 69 mil millones de dólares para capitalizar a instituciones financieras que enfrentan problemas. Entre las más importantes se encuentran las operaciones del Grupo Citibank y el del banco de inversión Merril Lynch.

La importancia de la participación de los fondos soberanos radica en que el 90 por ciento de los recursos que manejan proviene de ingresos petroleros, siendo los más importantes los de las entidades gubernamentales encargas de manejarlos por parte de los gobiernos de Noruega, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Singapur, Libia, Argelia, Qatar, Brunei y China.

Finalmente, llama la atención el aumento de la cartera vencida que a nivel mundial, impulsada principalmente por los tarjetahabientes norteamericanos, está presentando American Express, lo que ha provocado que resienta pérdidas que hasta hora se han podido cubrir, disminuyendo significativamente su utilidad anual. Sin embargo, al ser una tarjeta de servicio no controlada por las autoridades financieras, y al no otorgar crédito, se encuentra más susceptible a los efectos de la baja de los ingresos de sus tarjetahabientes, por lo que existe el riego que los comercios afiliados puedan comenzar a enfrentar problemas para que la empresa les cubra los consumos y compras realizados con su tarjeta.

NOTA ACLARATORIA: En atención a los lectores que se han comunicado para solicitar que se aclare el artículo de la semana pasada respecto a la expansión que se menciona, precisamos que no se refiere a un aumento de la producción mundial, sino a que la debilidad de Estados Unidos se está expandiendo a todo el mundo.

miggoib@servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n586209.htm

Desequilibrios y economía débil, legados de Bush

El Sol de México

31 de enero de 2008

Miguel González Ibarra

En los últimos meses de su segundo período de gobierno, el presidente norteamericano George W. Bush no sólo enfrenta un excepcionalmente bajo nivel de aceptación sobre su gestión, sino que además dejará a su sucesor, o sucesora, un pesado legado por los desequilibrios en las finanzas públicas y en las relaciones económicas con el exterior, así como por los desajustes que se han creado en el mercado financiero, todo lo cual está conduciendo a la economía de su país hacia un agudo proceso de desaceleración.

La debilidad de la economía de Estados Unidos, por su peso en las transacciones internacionales, genera un efecto expansivo en todo el mundo, de tal manera que, en estos momentos, se prevé un período de lento crecimiento que afectará a todos los países, como lo acaba recientemente de reconocer el Fondo Monetario Internacional.

El ciclo económico norteamericano que está terminando en forma abrupta, fue especialmente largo, impulsado, en un principio, por el espectacular desarrollo de las tecnologías de la información que permitieron que aumentara la productividad, además de propiciar que se profundizara el proceso de mundialización económica y financiera. Con la incorporación a la globalización de mercados de gran potencialidad, como China e India, se fomentó el crecimiento de la producción mundial, pero al mismo tiempo se originaron presiones en la oferta de energéticos, de los alimentos y de la mayoría de las materias primas, lo cual hizo repuntar con fuerza y sostenidamente sus precios a escala mundial.

Con una economía en constante expansión, la política monetaria que siguió la Reserva Federal se relajó, permitiendo un importante aumento en la liquidez y una disminución de las tasas de interés que tocaron fondo en 2004, al llegar a un nivel mínimo desde la segunda mitad del siglo pasado. A su vez, el Gobierno norteamericano ahondó el déficit en finanzas públicas por la decisión de incrementar su gasto para sostener sus intervenciones militares en Medio Oriente, mientras que también se incrementaba, hasta llegar a representar 30 por ciento más que sus ingresos, la deuda de los consumidores de ese país.

La bonanza económica, el abultado endeudamiento del Gobierno norteamericano y de la propia población, así como mecanismos e instrumentos para transferir riesgos en un mercado con gran liquidez, generaron una disminución de la precepción del riesgo de operaciones de menor calidad crediticia. De tal manera, se generó un círculo de aliento al consumo, sin la previsión de tener que pagarlo en el futuro, que si bien sostenía el crecimiento del mercado, lo hacía sobre bases muy frágiles.

En este contexto, con el aumento de los precios internacionales de los energéticos y de las materias primas, así como de los bienes raíces en algunas zonas de la Unión Americana, se abonó un terreno propicio para que brotará una fuerte volatilidad que convulsionó a los mercados, situación que desde 2005 había sido alertada por el Banco Internacional de Pagos, sin que se tomaran medidas preventivas para corregir las causas de la actual turbulencia financiera.

Las medidas para impedir que se ahonde la desaceleración y evitar que se caiga en una recesión con presiones inflacionarias, no deben ser solamente de carácter monetario, como lo han señalado diversos especialistas y como lo han manifestado los inversionistas con su comportamiento en el mercado. Actualmente se espera que la política fiscal influya tanto corrigiendo el endeudamiento en que ha incurrido el Gobierno de Estados Unidos, como mediante estímulos al consumo y a la inversión.

De tal manera, el tema económico, con la amenaza de la recesión que ronda los mercados, fue el tema central de la última intervención de Bush ante el Congreso de su país. Al día siguiente, por una gran mayoría, se aprobó por los diputados el programa fiscal que involucra casi 150 mil millones de dólares para apoyar el ingreso disponible de los contribuyentes. Sin embargo, quedó en el aire el ajuste presupuestal que implica el retiro parcial de las fuerzas militares de Estados Unidos en Medio Oriente.

El legado de Bush no afecta únicamente a su país, sino que es algo que deja para todo el mundo, por lo que todos los países se aprestan a emprender distintas medidas para paliar los efectos de la desaceleración norteamericana. En México, contrariamente a lo que opinan algunos analistas y dirigentes empresariales, en lugar de aplicar medidas que disminuyan la recaudación y que impliquen el relajamiento de la política monetaria, parece más adecuado lo que el gobierno de Calderón ha venido instrumentando, como es la aceleración de la inversión en infraestructura productiva y el apoyo a los sectores agropecuarios y de turismo.

Por su parte, la política monetaria de Banco de México reconoce que el país no enfrenta presiones de liquidez, por lo que mantiene se sesgo restrictivo para contener cualquier repunte inflacionario y, en su caso, se prevé que comience a flexibilizarse a partir del segundo trimestre de año. En este escenario, se pronostica una fortaleza en el tipo de cambio, aumento en las reservas internacionales y un crecimiento que estaría cercano al 3 por ciento anual.

miggoib@servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n578235.htm

Infraestructura, turismo e impulso al campo para enfrentar la adversidad

El Sol de México

24 de enero de 2008

Miguel González Ibarra

Los mercados financieros continúan con una acentuada volatilidad que pone en jaque el desarrollo económico mundial. Apenas el lunes pasado se vivió una jornada de una pronunciada baja en los valores negociados, cuando al día siguiente, después del anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de una baja de tres cuartos de punto porcentual en las tasas de interés en ese país, se presentó un fuerte repunte, lo cual no despeja, sin embargo, la incertidumbre sobre el comportamiento económico en este año.

De manera especial, en el entorno global, se debe tomar en cuenta que la economía norteamericana debe enfrentar un azaroso proceso de ajuste en los desequilibrios que ha venido acumulando desde hace años y que se han recrudecido a partir de 2005. La perspectiva de un ajuste desordenado y drástico genera incertidumbre, sobre todo frente a los descalabros que han afectado a las grandes corporaciones e instituciones financieras, con lo que se avizora un panorama adverso para el crecimiento económico de los países emergente, entre los que se encuentra México.

En el caso de nuestro país, la contracción del mercado norteamericano acarrea un serio desafío para la industria manufacturera cuya producción se destina básicamente a la exportación. Con fin de conservar su dinamismo, o por lo menos disminuir los efectos que les ocasionará la desaceleración en el mercado del norte, deberán redoblar sus esfuerzos para aumentar la productividad y para diversificar sus ventas.

Para la economía mexicana en general, la adversidad del entorno en que se desenvolverá durante los próximos dos años, constituye un reto que debe enfrentarse con medidas decisivas que impulsen el mercado interno, preservando la estabilidad macroeconómica. El presidente Calderón se muestra decidido a echar a andar otros motores que muevan a la economía, con medidas que permitan un ejercicio más eficiente del gasto, orientándolo a la inversión productiva, así como con la determinación de construir los acuerdos que permitan sacar las reformas de los sectores energético, laboral y educativo.

En materia de inversión pública que detone, a su vez, la privada, el Gobierno tiene identificado que el turismo, la creación de infraestructura, la construcción de vivienda y el impulso a las actividades agropecuarias, pueden llegar a convertirse en los pilares que sustenten un crecimiento sostenido menos susceptible a la volatilidad de los mercados financieros.

Los primeros pasos en este sentido consisten en los proyectos para continuar ampliando la capacidad de generación eléctrica, que permitan satisfacer el aumento de la demanda, sobre todo en las regiones de mayor potencial de crecimiento. Al respecto se acaban de iniciar los trabajos de construcción de la presa hidroeléctrica de La Yesca en el estado de Nayarit, la cual se integra al sistema que componen las de Aguamilpa y El Cajón, en la misma entidad, adicionándole 750 mega watts de capacidad de generación.

Además de la importancia por sí misma de esta obra, se debe ubicar en los planes de desarrollo regional, mediante el aprovechamiento del potencial turístico que representa la Riviera Nayarit, el proyecto más promisorio en los próximos años para el país. Por lo pronto, Fonatur, se encuentra desarrollando el Centro Integralmente Planeado de Litibú, el cual además de los medios de comunicación, que incluye la construcción de un aeropuerto, de los servicios turísticos y la infraestructura y el ordenamiento urbano que se requieren, comprenden los esfuerzos del Gobierno de la entidad para complementarlo con la producción y el abasto de productos agropecuarios y de servicios de apoyo, con una visión de desarrollo regional.

Otro de las medidas para enfrentar la adversidad que ya están dando resultados es el financiamiento a las actividades rurales. Financiera Rural, a cargo de Enrique de la Madrid, acaba de dar a conocer los resultados de su actividad correspondiente al año pasado. De éstos, destaca el incremento en poco más de 25 por ciento de los recursos canalizados a actividades productivas en el campo, así como, que más de 50 por ciento, se haya levado a cabo a través de intermediarios financieros rurales, que cada vez más se consolidan para constituir una red auxiliar de las actividades crediticias de los bancos.

Sin embargo, el impulso que está dando Financiera Rural al campo, contrasta con los intereses políticos del titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación de tratar de desmembrar a las organizaciones de campesinos del PRI, en lugar de anteponer los intereses del país para mejorar las condiciones de todos los productores rurales.

El empeño y determinación del presidente Calderón, generará el cambio estructural que el país requiere para tener viabilidad en el largo plazo, pero debe contar con un equipo de colaboradores que responda a los lineamientos y el ímpetu que demuestra el propio jefe del Ejecutivo federal.

miggoib@servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n569895.htm

El crédito en época de crisis

El Sol de México

17 de enero de 2008

Miguel González Ibarra

El monto, destino, condiciones y la forma en que se recupera el crédito son factores determinantes de la dinámica que adquiere la economía mundial, y cada país en particular. Las autoridades monetarias y financieras, por tanto, tienen como una de sus tareas principales la regulación de la liquidez, mediante las tasas de interés, la emisión de medios de pago y su intervención en los mercados financieros. Sin embargo, también tienen la obligación de supervisar el funcionamiento del sistema financiero, con el fin de evitar malas prácticas en el uso del crédito.

El exceso de crédito, frente a la incapacidad de generar suficiente ahorro futuro, si bien impulsa el crecimiento de la economía en el corto plazo, genera desequilibrios tanto en el mercado interno como en las relaciones de un país con el exterior, que conducen a ajustes más o menos drásticos. De tal manera, se presentan crisis de tipo monetario, con devaluaciones y fuga de capitales, o, recientemente, turbulencias que afectan a los mercados de capitales y que conducen a una mayor o menor desaceleración económica.

En los años recientes se ha agravado la falta de capacidad de Estado Unidos para generar ahorro y ha dependido, por lo tanto, en forma creciente del crédito o de las ganancias obtenidas en un incierto mercado de capitales. Tal ha sido el caso de la canalización de recursos a la construcción inmobiliaria, con lo cual logró mantener la dinámica en dicho sector y expandir sus efectos al resto de la economía para registrar un constante crecimiento.

La globalización financiera permitió a la economía norteamericana transferir los riesgos de los créditos hipotecarios de baja calidad a los mercados de otras regiones del mundo. Sin embargo se generó una inflación en el precio de los bienes raíces, que fungen como subyacente de los productos financieros que se diseminaron entre inversionistas de todo el mundo. El aumento en las tasas de interés para frenar las presiones inflacionarias internacionales, impulsadas por el aumento en el precio de los energéticos, de los alimentos y de las materias primas en general, provocaron que se comenzaran a experimentar problemas en la recuperación de los créditos hipotecarios otorgados a los deudores altamente sensibles al nuevo entorno económico y financiero.

Las fallas en la gestión de riesgo, la falta de regulaciones prudenciales y de supervisión oportuna por parte de las autoridades, llevaron a las instituciones financieras que mantienen en sus activos productos derivados de los créditos hipotecarios a aumentar sus reservas para contingencias, afectando su salud financiera. Hasta ahora, la institución afectada de mayor importancia es Citibank, que además de tener que reconstituir su cuerpo directivo, ha tenido que disminuir en forma importante sus resultados del año pasado.

En México, la banca se ha dedicado a prestar al consumo y, recientemente, ha impulsado el apoyo a la construcción de vivienda, conjuntamente con los mecanismos oficiales para fomentar la creación de este tipo de patrimonio familiar. Hasta hora no parecen existir signos que permitan prever que puede presentarse un problema similar al experimentado en Estados Unidos en el sector de los créditos hipotecarios. Sin embargo, en lo que se refiere a los créditos al consumo, y fundamentalmente a través de tarjetas de créditos, existe el peligro de que aumente la falta de recuperación oportuna que obligue a los bancos a tener que enfrentar las contingencias de la falta de pago.

La posibilidad de que se presente una oleada de cartera vencida no se puede enfrentar solamente con el recurso de reportar a los morosos en los burós de crédito, ni con acciones judiciales, sino que, como en otros países, el problema se debe circunscribir tanto al deudor como al acreedor. Si los bancos continúan en la desmesurada carrea por colocar tarjetas de crédito, entre un número limitado de usuarios de servicios financieros, o aumentando éste con sujetos de baja calidad crediticia, cuando ocurre un problema de falta de pago, es justo que las autoridades obliguen a enfrentar el problema a ambas partes con acciones que prevengan quebrantos futuros. De tal manera, sería conveniente insistir en que tanto los deudores como los empleados y directivos de los acreedores aumenten su cultura financiera.

Finalmente, si el crédito permite impulsar en el corto plazo la actividad económica, es necesario que los bancos superen la limitación de la búsqueda de ganancias inmediatas, para privilegiar la solidez a futuro, y comiencen a canalizar mayores recursos a las actividades productivas. Con esta reorientación y una adecuada evaluación y gestión de riesgos, el crédito, en lugar de ser un factor que genera desequilibrios y apuntala la generación de crisis, se convierte en un importante instrumento anticíclico.

miggoib@servidor.unam.mx

http://www.oem.com.mx/elsoldemexico/notas/n561635.htm